Entradas populares

jueves, 2 de abril de 2015

Según LA ONU los huertos comunitarios son una buena práctica de sostenibilidad urbana.

                   
                     Alimentando otros modelos: cultivar entre las ruinas de la crisis



El auge de la agricultura en nuestras ciudades es un símbolo del cambio de ciclo económico, la efervescencia social y las iniciativas de autoorganización ciudadana.Por José Luis Fernández Casadevante
En nuestro libro "Raíces en el asfalto" reivindicamos la huertopía (hortus+topos), un lugar en el que los huertos echen raíces en el corazón de las ciudades.
Más de una treintena de solares han sido reconvertidos en huertos comunitarios por entidades vecinales y ecologistas madrileñas, en una dinámica que ha llegado a ser reconocida por Naciones Unidas como buena práctica en sostenibilidad urbana.
Entre las iniciativas de Barcelona resulta llamativa la de un grupo de jubilados de Nou Barris que han ido a juicio por montar hace cinco años unos huertos en los terrenos baldíos de la constructora de Carlos Nuñez, expresidente del F.C. Barcelona en prisión por sobornar a técnicos de Hacienda.
La huerta valenciana maltratada por la presión urbanística encuentra aliados en los centenares dehuertos familiares gestionados por asociaciones vecinales, que han brotado en los terrenos baldíos de las inmobiliarias en quiebra, tanto en Benimaclet como en el fallido megaproyecto de Sociópolis. Y podríamos seguir enumerando decenas de experiencias por toda nuestra geografía, donde el monocultivo de ladrillos en las ciudades está dejando paso a las verduras y hortalizas.
El acelerado desarrollo urbanístico inducido por la burbuja inmobiliaria ha tenido dramáticos impactos sociales (endeudamiento familiar y municipal, desahucios, viviendas vacías...) y otros ambientales menos destacados (artificialización de suelos agrícolas y zonas costeras, fragmentación de ecosistemas, expansión del urbanismo disperso y de las infraestructuras asociadas, aumento de los desequilibrios demográficos y de recursos...).
Un modelo territorial que ha obviado el valor estratégico y multifuncional de los espacios agrarios periurbanos que producían cultivos de proximidad, pues muchos fueron sucumbiendo ante la especulación y el economicismo cortoplacista.
Entre 1987 y 2000 la artificialización del suelo sobre áreas agrarias aumentó en un 30%, una tendencia que se reproduce en el conjunto de Europa, donde el 77% de los crecimientos urbanos se ha producido sobre suelos agrícolas entre 1990 y 2000. Aunque había experiencias aisladas desde mediados de los años ochenta, el verdadero arraigo de la agricultura urbana se ha dado en los últimos años, adquiriendo especial presencia en la esfera pública y en la agenda política tras el 15M.
De hecho, en las microciudades surgidas entre las tiendas de campaña y los toldos de lona de las acampadas de Madrid y Barcelona se reservó espacio para montar huertos indignados.
El auge de la agricultura en nuestras ciudades es un símbolo incuestionable del cambio de ciclo económico, además de ser una de las muchas formas en las que se está expresando la efervescencia social de los movimientos de protesta y las iniciativas de autoorganización ciudadana.
Experiencias orientadas a devolver el valor de uso a muchos suelos que se encontraban en barbecho, a la espera de un nuevo ciclo especulativo. Las cifras son contundentes y muestran como la agricultura urbana está dejando de ser algo testimonial: entre 2006 y 2014 el número de ciudades o municipios que disponía de huertos urbanos ha pasado de 14 a 210, y las zonas de huertos han ascendido de 21 a 400 durante el mismo periodo. Partiendo del impulso dado por los movimientos sociales para situar el tema en la esfera pública, asistimos recientemente al arranque de una nueva generación de políticas urbanas que han comenzado a innovar en la relación entre agricultura y ciudad: procesos de regularización de huertos comunitarios, aumento de los huertos escolares y de ocio, gestión participativa de vacíos urbanos, parques agrarios periurbanos, diseño de estrategias alimentarias locales, etc. Incluso sindicatos como CCOO han puesto en marcha huertos de formación para el autoempleo en agricultura ecológica como el programa TREDAR, dedicado a formar iniciativas de producción y consumo ligadas al sindicato.
Hoy que transitamos un cambio civilizatorio (crisis energética, ecológica, económica, política...), la agricultura urbana emerge como una herramienta imprescindible para rediseñar los asentamientos urbanos y el sistema agroalimentario en clave de sustentabilidad y justicia social.
Una forma práctica de demandar una nueva cultura del territorio, explicitar la ecodependencia de los entornos urbanos, transformar los imaginarios culturales, intensificar relaciones sociales, reabrir discusiones sobre los usos del suelo o discutir la forma en que se van a alimentar las ciudades en el futuro.
Una preocupación creciente que se ilustra en la Carta por una soberanía alimentaria desde nuestros municipios, suscrita por ayuntamientos, entidades de la economía solidaria y movimientos sociales. Y aunque parece un fenómeno completamente novedoso, a lo largo de la historia resulta recurrente la aparición de la agricultura urbana durante periodos de emergencia: en las crisis económicas del siglo XIX o la Gran Depresión, en las guerras mundiales o en los colapsos sociourbanísticos más actuales.
Idealizados o temidos, los huertos urbanos siempre se han desarrollado más cómodamente durante los tiempos convulsos que una vez recuperada la normalidad, cuando nuevamente eran desplazados a los rincones de la ciudad y olvidados por el planeamiento urbano. Y ese hilo invisible lo hemos reconstruido en Raíces en el asfalto, un libro recién publicado que nos habla de quienes han cultivado en los márgenes de la historia, el urbanismo, la sociología o los movimientos sociales. Una narración donde se mezclan la evolución de las teorías urbanas en su relación con la agricultura, y la reconstrucción de los principales episodios en los que movimientos sociales y comunidades urbanas volvieron a plantar entre el asfalto.
Tiempos revueltos y tiempos de revuelta marcarán este itinerario en el que nos acompañarán las motivaciones y apuestas políticas ocultas tras el gesto de cultivar verduras en la ciudad.
Miramos al pasado con vocación de releer algunos episodios históricos de forma que nos permitan usarlos en el presente, como lejanos e inspiradores antecedentes que nos ayuden a proyectarnos hacia el futuro. Acontecimientos que han permanecido ocultos como semillas en la nieve, dispuestos a germinar cuando llegase el tiempo propicio para interpelar al presente, como le gustaba decir a Colin Ward.
Dialogar de forma creativa con el pasado nos permite compartir nuestras dudas e incertidumbres, afinar las preguntas que debemos hacernos, así como reconocer que parte de las respuestas ya han sido dadas por antepasados que tuvieron que hacer frente a retos de similares magnitudes.
Lo que nos hace atractivo el pasado no es la nostalgia sino la necesidad de avanzar propuestas, de prefigurar mínimamente discursos alternativos que estén a la altura del presente.
Igual que Martin Luther King sabía que aunque el mundo se acabara mañana, él debía plantar hoy un árbol, nosotros sabemos que, aunque la apuesta sea infructuosa, la agricultura urbana anticipa elementos clave que debe contener cualquier proyecto de futuro para la ciudad.
Reivindicamos la huertopía (hortus+topos), un lugar en el que los huertos echen raíces en el corazón de las ciudades, reconociendo la importancia estratégica que le corresponde a una agricultura orientada al cuidado del territorio y las personas.
Ecoportal.net
El Diario

Recuperar los ciclos naturales: permacultura




Un día, un campesino japonés se detuvo a reflexionar sobre el hecho de que, en los grabados antiguos, siempre aparecían patos en los campos de arroz. Así descubrió que los patos son el mejor aliado para estos cultivos: se comen las malas yerbas pero dejan el arroz, y al mismo tiempo se encargan de abonar la tierra. Un regalo de la naturaleza que sabían nuestros antepasados y el mundo moderno relegó al olvido.




Este fue uno de los ejemplos que ofrecieron los chicos de la asociación Ecopráctica en una reunión organizada por Amartya.
Hablaban de permacultura, esto es, una suerte de fusión entre nuevas tecnologías y conocimientos ancestrales que aspira a aprovechar lo que tiene para darnos el planeta sin agotar sus recursos.
Reestableciendo los ciclos naturales y circulares en los que se basa la vida en la tierra, en los que nada se pierde y todo se transforma, y eliminando de nuestra cultura ese pensamiento lineal, instalado en el mismo centro del sistema capitalista que pretende vivir como si los recursos fueran infinitos.
Su fundador, David Holmgren, explicó que la permacultura pretende generar "proyectos diseñados que imitan los patrones naturales y las interrelaciones que existen en la naturaleza y redundan en una abundancia de alimentos, fibra y energía para abastecer las necesidades de las personas y de su hábitat".
Es decir: sustituir los depredadores y despilfarradores procesos de producción del capitalismo por otros patrones que se inspiren en la naturaleza y su abundancia sostenible. Se buscan procedimientos que evitan la erosión y aumentan la fertilidad.
Lo contrario del modelo latifundista del agronegocio exportador, que muchas veces impone el monocultivo, tan pernicioso para la fertilidad de la tierra y que conduce a la erosión. Hay recursos que pueden ser inagotables, pero sólo si se respetan sus ciclos naturales.
El agua es el ejemplo básico y vital para la supervivencia humana: el agua nos llega a través de la lluvia, es absorbida por la tierra, termina emergiendo de nuevo y se evapora para volver a las nubes en un ciclo eterno... pero que puede no ser eterno si los hombres rompen la armonía de ese ciclo natural y cambia el flujo de los ríos - algunos, tan importantes como el río Xingú, en la Amazonía brasileña, donde se construye una de las mayores represas hidroeléctricas del mundo-, o cuando cada vez más superficie del planeta está cubierta de materiales como el asfalto que impiden la absorción del agua por la tierra.
La permacultura propone que cambiemos a nuestros patrones de conducta para ir hacia comportamientos más saludables y sostenibles, que garanticen una vida digna no sólo para los 7.000 millones de personas que habitan el planeta, sino también para las nuevas generaciones, que, si no le ponemos remedio, habitarán una tierra menos generosa y sin margen para la acción.
Por eso nos dicen que lo primero es reparar el daño que se ha hecho, para impedir que se atraviese ese punto de no retorno sobre el que hace tiempo alertan los ecologistas, Y tras la reparación del daño causado vienen las otras dos oportunidades de la permacultura: retroalimentación - vida encomunidad, formación de nuevos lazos y círculos de vida- y la relocalización - que todo vuelva a ser más local y menos global. Se pretende que esta nueva forma de pensar el mundo informe nuestros actos cotidianos como productores y como consumidores.
Es verdad que las acciones individuales se quedan cortas; es necesaria una acción colectiva y política que cambie patrones estructurales.
Pero tampoco es menor la incidencia que pueden tener nuestros pequeños actos: cada vez que compramos al pequeño comerciante en lugar de al gran distribuidor; que privilegiamos la compra de productos locales; que plantamos una huerta e intercambiamos nuestras lechugas y tomates por la miel que produce un conocido.
Tal vez no tenemos dónde trabajar una huerta pero sabemos que hay cooperativas que venden verduras y las llevan a domicilio.
Lo maravilloso de todo es que aún estamos a tiempo. Y son nuestras generaciones las que pueden marcar los cambios.
Las conciencias van despertando y tal vez lo mejor esté por venir.
Ecoportal.net


TEMA ESPECIAL: Desarrollo Sustentable


 Existe una guerra que el Hombre lucha desde hace varios cientos de años. Es una guerra silenciosa - o mejor dicho silenciada - en la que contradictoriamente.  Esta guerra se viene librando a escala mundial.
Su inicio, podríamos decir que fue entre los años 1760 y 1780 en Inglaterra, donde comienza a buscarse la mecanización de la producción con el fin de conseguir que esta sea más rápida y abundante. Para eso eran necesarias grandes máquinas y el carbón era la fuente de energía utilizada por excelencia.
A partir de ese momento cientos de miles de pequeñas batallas dan forma a la "Cruzada mundial del Hombre contra la Tierra", una guerra de autodestrucción contra su propio hábitat en la que ataca y destruye sus fuentes de alimentos naturales, de producción de oxígeno y de reservas de agua potable necesarios para la vida.
Esta es una guerra de la que todos somos parte, en la que a diario utilizamos nuestras propias armas de destrucción masiva, tan masiva que están destruyendo a todo ser vivo sobre la Tierra.
El automóvil, la heladera o el equipo de aire acondicionado, con las tecnologías que se han aplicado hasta ahora y solo por citar algunos ejemplos, sumados al consumismo desmedido e irresponsable, provocan un efecto negativo en el ecosistema del planeta.
Tenemos y usamos la mejor tecnología para crear nuestras bombas ecológicas, como los derrames de petróleo, la minería a cielo abierto, la centrales nucleares, las mega represas; incluso estamos perfeccionando desde hace algún tiempo la forma de modificar genéticamente de forma directa o por contagio.  
Debemos detener esa guerra que lamentablemente estamos ganando (perdiendo) y la única forma de hacerlo es dar un vuelco muy grande en el rumbo que el desarrollo humano ha tomado, porque si éste no es ambientalmente sustentado, si no tenemos la precaución de utilizar sin extinguir, de producir sin contaminar, de consumir de forma responsable; si no terminamos con las guerras de misiles, bombas y uranio empobrecido, si no utilizamos fuentes de energía limpias, el fin de la guerra se ve próximo y lo peor del caso es que nuestra victoria será terminante.
EN SISAGRO y en Eco Portal por igual estamos en contra de todas las guerras y sobre todo de la que más víctimas ha causado hasta el momento, de la que más daños ha causado, la guerra del Hombre contra la Tierra.
TOMADO DE:

Ricardo
Director
www.ecoportal.net

lunes, 1 de septiembre de 2014

Combatir la pobreza es hacer todo lo posible para que no haya pobres, más que ayudar a los pobres


Sobre inmigración y políticas de ayuda al desarrollo


Uno de los primeros y fundamentales capítulos de gasto de los que el Gobierno del PP recortó, nada más llegar al poder, fue el destinado a la Ayuda a la Cooperación y al Desarrollo. Mientras, como ya hemos contado en otros artículos, difunde ante la ciudadanía una "visión" de su concepto social de solidaridad, más relacionado con la caridad, que con una verdadera política de cooperación internacional. Pero lo cierto es que la estructura de la actual ayuda oficial al desarrollo no sólo debe potenciarse, sino que además debe cambiarse, en aras a una mayor solidaridad interregional. De hecho, es éste el motivo principal de las crecientes avalanchas de inmigrantes de otros países del Sur, al no encontrar en sus respectivos países de origen la oportunidad ni los medios de satisfacer sus necesidades más básicas, ni las de sus familias. Y es que en la escala de valores de esta sociedad capitalista que nos invade, parece que sólo tienen cabida los conceptos de competitividad, pero no los de cooperación.

Comencemos por la propia terminología, ya que, desde la izquierda, pensamos que debemos dejar de hablar de "Ayuda al Desarrollo", y sustituirla por otros términos más apropiados. En el ámbito del Derecho Internacional, siempre ignorado y muy pocas veces respetado, ya se encuentra reflejada la obligación de la cooperación al desarrollo, en el sentido de que los países más desarrollados organicen transferencias para restablecer o nivelar los desequilibrios existentes para con los países más pobres. Y ello como resultado de diversos grupos de trabajo de Naciones Unidas, que llevan dedicándose a esta ingrata tarea desde hace más de medio siglo. Pero las políticas neoliberales establecidas en casi todo el mundo desde la década de los años 80 del siglo pasado han impedido la concreción de esta Declaración de las Naciones Unidas.

Es urgente y necesario realizar un cambio radical en el ámbito internacional en lo que a este aspecto se refiere, siendo necesario redefinir el concepto mismo de "Cooperación Internacional" para conseguir, finalmente, poner en práctica este texto fundamental de las Naciones Unidas así como los pactos internacionales sobre los derechos económicos, sociales, culturales, civiles y políticos. Sólo desde una asunción internacional que de forma unánime valide dichos pactos, reconociendo para todos la necesidad de alcanzar ciertos umbrales, definiendo las aportaciones estrictas de cada país, y estableciendo sanciones para aquéllos países que las incumplan, será posible alcanzar dichos objetivos. Al igual que en el ámbito del cambio climático, o nos tomamos en serio estas propuestas y estos objetivos, o sencillamente, la involución social de los países más desfavorecidos no tendrá freno, lo que incidirá en nuevas olas de éxodo, refugio y emigración.

Existe ya por tanto una obligación de los países más ricos del Norte del planeta para transferir recursos hacia el Sur más pobre, para que se puedan satisfacer las necesidades fundamentales de la población, sobre todo de tipo alimentario, y de cobertura hacia los servicios públicos básicos, tales como la sanidad, la educación y los servicios sociales. El desarrollo de infraestructuras básicas de funcionamiento, así como el cese de las políticas extractivistas sobre las regiones más ricas en recursos naturales, deben ponerse en marcha inmediatamente, así como las actividades de tipo pseudocolonial que aún hoy el imperialismo estadounidense y europeo realizan sobre muchos de estos países. Para nosotros, estas transferencias remiten a un tipo de deuda histórica de los países del Norte con respecto a los países del Sur. Entendemos que deben darse reparaciones y compensaciones, manifestadas en inversiones económicas y en infraestructuras, que se deben aportar para restablecer al menos parte de ese saqueo histórico, colonial y multisecular (un puro y simple robo, que lleva ejecutándose desde hace muchos siglos atrás). No se trata por tanto de una práctica de generosidad ni de caridad, sino de un deber de reparación y equilibrio histórico, ya que la riqueza de Europa a partir del siglo XV es en parte consecuencia del pillaje y el colonialismo al que fueron sometidos los países del Sur. Retomo las palabras de Eric Toussaint, Presidente del CADTM (Comité para la Anulación de la Deuda del Tercer Mundo), cuando afirma lo siguiente: "Cuestionamos la Ayuda al Desarrollo concebida por los países del Norte como una prolongación de su política exterior y como un acompañamiento de sus industrias exportadoras, incluidas las de servicios". Porque más bien bajo otro sentido, según esta visión integralmente solidaria, se trataría de diseñar e implementar un mecanismo de transferencias y de reparación que aporte directamente resultados concretos a las correspondientes poblaciones, con proyectos de desarrollo elaborados por las sociedades del Sur de forma autónoma y soberana, y que en dichas sociedades y países exista un control de las comunidades sobre la utilización de esos fondos, de forma democrática. Y a este mecanismo, agregamos también una propuesta de auditoría y suspensión de la reclamación del pago de una deuda ilegítima, y la restitución de los bienes mal adquiridos (por ejemplo, los de tipo cultural que se encuentran en museos occidentales, o los bienes llevados a los países del Norte por regímenes corruptos que expoliaron sistemáticamente a sus pueblos). Además de ello, es estrictamente necesario eliminar los mecanismos de saqueo de las empresas transnacionales del sector farmacéutico (que se niegan sistemáticamente a suministrar los medicamentos a estos países, por no resultarles rentables), o de semillas del Norte que trabajan utilizando la biodiversidad de los países del Sur.

Asímismo, debemos exigir la cancelación de los tratados bilaterales sobre las inversiones, que favorecen de manera injusta, desproporcionada y descarada a las grandes sociedades privadas internacionales, y el cuestionamiento de los tratados comerciales que constituyen armas de destrucción masiva para los productores locales que no pueden sobrevivir a la competencia de las grandes empresas exportadoras transnacionales. Dichas empresas son las principales ejecutoras de dicha política de constante saqueo y expolio tanto de mano de obra barata como de los propios recursos naturales de estos países. En fin, si todo ello se mandatara a la comunidad internacional de manera firme, obligada y controlada, la tan cacareada cooperación al desarrollo sería mucho menos necesaria que en la actualidad, y dejaríamos de asistir a los crueles espectáculos de la emigración forzosa de miles de seres humanos de unos países o continentes a otros.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

La burla de Balaguer con Pedro Santana

La burla de Balaguer con Pedro Santana
Por Roberto Valenzuela.

El decreto de muerte abarcaba al hijo adolescente de Duvergé, Daniel, pero con la reserva que la condena fuese cumplida cuando alcanzare la mayoría de edad, 21 años.

Roberto Valenzuela

Reportero, locutor, articulista de El Caribe (CDN-canal 37), Listín Diario y Acento.com.do Comentarista en las emisoras Fiesta fm, Neón 89.3, canal 35. Becario del Departamento de Estado (EE.UU) y del gobierno de Japón, entrenamiento de la ONU en cobertura periodista en conflicto.


El mismo día de conformado el Gobierno restaurador de la Segunda República en Santiago de los Caballeros la primera medida del presidente Pepillo Salcedo fue decretar la pena de muerte de Pedro Santana por traidor a la Patria, al convertir la Nación en una simple provincia española.

Al otro día, 15 de septiembre de 1863, salió de Santo Domingo para el Cibao, vía Monte Plata, el impetuoso general Santana, a fin de sofocar la rebelión y dar un escarmiento a los insurrectos. Llevaba una tropa de 2,500 hombres, entre españoles y dominicanos. Pero desconocía que también los revolucionarios enviaron desde Santiago en la misma dirección a un general muy joven (24 años) y desconocido hasta ese momento, pero valiente y astuto, Gregorio Luperón.

Luperón tuvo su primer choque y derrotó una avanzada española en un lugar en la cordillera central conocido como el Sillón de la Viuda. Alertado Santana sobre lo ocurrido, marchó hacia ese lugar acompañado de sus tropas. Al cruzar el arroyo Bermejo ya Luperón venía en su encuentro. Esto fue el 30 de septiembre.

Entraron inmediatamente en batalla. El viejo caudillo fue derrotado. Se tuvo que devolver al campamento de Guanuma. “Los resultados de El Bermejo indicaban que los vientos triunfales habían abandonado al general Santana al colocarse de espalda a la razón de la historia. Su estrella dejó de brillar. De aquí en lo adelante un torrente de dificultades y fracasos se cruzaron en su camino”, explica el historiador Franklin Franco.

Las frecuentes deserciones de sus tropas desmoralizadas convirtieron al caudillo, de por si violento, en un ser amargado e irritable, lo que le ocasionó problemas con los soldados y el gobierno español. Incluso los españoles cometieron varias humillaciones contra él, que según varias fuentes históricas, le aceleró la muerte.

Murió desprestigiado, con la repulsa popular, el 14 de junio de 1864. Para evitar que las masas profanaran su cadáver sus familiares pidieron que se le enterrase en un recinto militar, en la fortaleza Ozama.

Lo de Balaguer

De los políticos y escritores dominicanos es el ex presidente Joaquín Balaguer el más indescifrable: Decía una cosa en sus obras y hacía otra absolutamente opuesta. En su libro “Historia de la Literatura Dominicana” se burla y critica con ironía al conquistador de la isla Cristóbal Colón. Pero le construyó el Faro a Colón para que sea venerado mientras vida tenga el pueblo dominicano.

Pocos escritores, como Balaguer, critican la anexión a España y narran la crudeza de como Santana persiguió a Antonio Duvergé, María Trinidad Sánchez y demás patriotas. Pero ordenó que los restos de Santana fuesen llevados al Panteón Nacional, justo al lado de Trinidad Sánchez. Como ejemplo sarcástico de maldad santanista, la ilustre dama fue fusilada el 27 de febrero de 1845, al cumplirse el primer año de la independencia que ella ayudó a forjar.

Balaguer escribió un libro, “El Centinela de la Frontera”, dedicado exclusivamente a inmortalizar a Duvergé (héroe de la Batalla 19 de Marzo) y a empequeñecer la figura histórica de Santana. Sostiene que era un resentido que desde un primer momento tenía envidia del liderazgo militar de Duvergé, haciéndole todos tipos de maldades: Hasta confinarlo en El Seibo, para mantener una vigilancia constante sobre él.

Narra que cuando el presidente seibano ordenó el fusilamiento de Duvergé y su hijo, el héroe tuvo un último deseo: Que ejecutaran primero a su hijo, el capitán Alcides, para que no pasara por la pena de ver morir a su padre. Cuando vio caer a su hijo, con lágrimas en los ojos se colocó frente al pelotón de fusilamiento. Esto fue en el cementerio de El Seibo.

El decreto de muerte abarcaba al hijo adolescente de Duvergé, Daniel, pero con la reserva que la condena fuese cumplida cuando alcanzare la mayoría de edad, 21 años. “Tan pronto los fusiles cesaron, y cuando todavía los cadáveres brotaban sangre, se presentó al lugar Santana para verificar el cumplimiento de su orden, y al acercarse al del general Duvergé, bajó impulsivamente de su montura para dar un puntapié a su cadáver”, apunta Balaguer.

¿Santana era haitiano?

Al conmemorarse el 151 aniversario de la Guerra Restauradora, el señor Miguel Ángel Severino puso un comentario en las redes sociales que reproducimos textualmente: “Me pregunta la inocencia rota si a Pedro Santana, natural de la región fronteriza, en una comunidad llamada Hincha, que para entonces pertenecía a la Colonia de Santo Domingo, actualmente pertenece a Haití, (la Junta Central Electoral) le va a otorgar, en su condición de haitiano, póstuma cédula de identidad nacional, pues la comunidad de Hincha donde tuvo a bien o mal nacer es una ciudad cualquiera haitiana”. Se están haciendo operativos de cedulación de los haitianos residentes en el país

Francamente

Por Melvin Mañón. 

Es el ejemplo lo que nos falta. Hay que atreverse a salir a la calle no para hacer campaña extemporánea sino oposición. No para pavonearse en interminable ejercicio hedonista sino para asumir una enorme responsabilidad y también riesgos.
mmanon

Melvin Mañón

Pensador, agricultor de vocación. Ha escrito varios libros, entre ellos Operación Estrella, Guerra de purificación y Enigma. Es miembro del Consejo Político de Dominicanos por el Cambio.
Varios grupos y gente de mérito que merecen respeto tratan de armar una mesa de diálogo. Hace poco fue inaugurada La Convergencia. Se habla de un Bloque Progresista. Esfuerzos loables y bien intencionados que para producir resultados decisivos probablemente necesiten algo más. La mesa discute- al menos eso es lo que presumo- quienes podrían aliarse con quien y sobre cuales bases para avanzar el resultado buscado de desplazar al PLD del poder. Ha habido encuentros, reuniones, críticas veladas, observaciones pertinentes, algunas impertinentes, en fin, un poco de todo.
Pero falta más.
Sigue faltando algo.
Por más que hablemos, por más mesas de diálogo que hagamos sigue faltando algo. Aquí, en este país.
1ro.- No estamos haciendo oposición al gobierno.
2do.-No escogemos el instrumental apropiado para hacerlo.
Toda mesa de diálogo o equivalente deberá darle respuesta a estos dos problemas pero la respuesta no es teórica sino practica. No necesitamos un acuerdo para actuar. Necesitamos actuar y que sea la actuación la que determine las modalidades de los acuerdos. Los acuerdos son el producto de la acción no su premisa.
Es el ejemplo lo que nos falta. Hay que atreverse a salir a la calle no para hacer campaña extemporánea sino oposición. No para pavonearse en interminable ejercicio hedonista sino para asumir una enorme responsabilidad y también riesgos.
Hay demasiados de nosotros, desde la capital, desde una oficina, frente a una pantalla de ordenador o un teléfono móvil aconsejando a otros, recomendando a otros, orientando a otros, convocando a otros.
La unión no es mala. Es bueno luchar por ella y es bueno hablar de ella y es bueno trabajar para lograrla. Pero la unión, bajo cualquier mesa, convergencia, acuerdo, coalición no se formará de palabra sino de hecho. Hay que tirarse a la calle, hay que asumir la representación de un pueblo apaleado y puteado por una canalla política. Hagámoslo. Y ya verán la diferencia.
Joan Manuel Serrat, hace una eternidad de años cantaba:
Todo está listo el agua el sol y el barro
Ayy, Pero si falta usted no habrá milagro.

Tomado de acento.com

Un modelo en decadencia

Por Miguel Guerrero. 

A despecho del enorme crecimiento anual de la economía, la pobreza se ha incrementado en el país y las expectativas son cada vez más reducidas en los grupos ubicados en los niveles más bajos de la escala social.
mguerrero

Miguel Guerrero

Periodista, investigador histórico y conductor de programas de televisión. Premio Nacional de Historia.
El surgimiento en América Latina de una nueva izquierda no liberal, proveniente de la extrema derecha, pudiera estar adueñándose del sentimiento de amplias capas de población dominicana, insatisfechas con los resultados de nuestro experimento democrático a lo largo de las últimas décadas.  Para muchos dominicanos el modelo político actual está en una fase avanzada de decadencia. Las estadísticas son estremecedoras. A despecho del enorme crecimiento anual de la economía, la pobreza se ha incrementado en el país y las expectativas son cada vez más reducidas en los grupos ubicados en los niveles más bajos de la escala social.
Los pobres nacen sólo para morir años después en las mismas condiciones, sin perspectivas de cambio. Pocos de ellos tienen oportunidad de modificar su estatus y de alcanzar cierto grado de prosperidad, mientras la impunidad que protege los alarmantes grados de corrupción existentes reduce la fe en el modelo y en la clase política que lo sustenta. Una visión panorámica del acontecer de los últimos años en el continente al sur del río Bravo o río Grande, muestra cómo una nueva generación de políticos, muchos de ellos sin vieja militancia, se han apropiado del escenario de sus países, en base a un discurso de denuncia de la realidad a su alrededor.
Las rivalidades internas en los principales partidos tradicionales del país, acentuadas por las luchas de predominio y la búsqueda de nominaciones presidenciales, pudieran acelerar el proceso de degradación de un modelo que ha sido hasta ahora incapaz de dar respuestas a los graves problemas nacionales. El proceso con vista a las elecciones del 2016 dará la pauta del futuro. La acumulación de frustraciones pudiera adelantar la hora de un cambio que a la postre podría significar un retroceso en materia democrática. La experiencia de otros países indica que el fenómeno viene lleno de incertidumbre.

El Índice de desarrollo humano (IDH)

Por Miguel Ceara Hatton. 

Esto indica que RD sigue desaprovechando la riqueza por habitante para mejorar la calidad de vida de la población, y empeora cuando se considera el impacto de la distribución en cada componente del IDH.
mceara

Miguel Ceara Hatton

Economista, especialista en temas de desarrollo, macroeconomía y economía internacional. Autor de numerosos estudios, ensayos y libros sobre economía dominicana y caribeña. Fue director Coordinador Nacional de Desarrollo Humano en el PNUD, asesor de política comercial en la Cancillería, director de Comercio y Turismo en la Asociación de Estados del Caribe, y fundador y director del Centro de Investigación Económica para el Caribe (CIECA).
Interpretar el IDH requiere entender sus componentes. La salud se mide por la esperanza de vida al nacer. La educación combina dos indicadores: expectativa del número de años  que un niño pasara en la escuela y segundo, los años promedios de educación que ha recibido un adulto de 25 años o más.
La calidad de vida decente se mide a partir del Ingreso Nacional Bruto (INB) percapita al tipo de cambio de paridad de poder adquisitivo.
Los indicadores de salud y educación, normalmente no cambian de año a año, mientras que el ingreso si cambia, por lo tanto hacer una comparación de años a año, lo único que mide es el cambio en el INB, diciendo nada del nivel de la salud y educación. El IDH hay que analizarlo a largo plazo o en un año, sus componentes y la forma de cómo la distribución afecta cada componente.
Tomando como referencia 1980-2013, se observa que de los 144 países que cuentan con información, todos mejoraron el IDH a excepción del Congo y Siria. En general, el aumento medio mundial del IDH en 33 años fue de 0.14 puntos y RD mejoró 0.15 puntos.
¿RD mejoró o empeoró su lugar en relación a los demás países? En el largo plazo RD se deterioró ligeramente. Siendo 1 el mejor lugar, en 1980 el país estaba en el lugar 76 de 144, en 1990 había mejorado (67), en 2000 se deterioró (71), en 2013 se deterioró al lugar 74. Es decir, prácticamente todos los países mejoraron pero en promedio los demás mejoraron más que RD.
¿Qué pasa si se descompone el IDH en salud y educación por un lado, y el ingreso por otro? El índice combinado salud y educación mejora en todos los países, el aumento promedio fue de 0.18 puntos pero RD mejoró menos (0.16). En el INB por habitante, 22 países se deterioraron, pero RD duplicó su mejoría relativa con relación al mundo.
En salud y educación combinado RD ocupó el lugar 74 en 1980, mejoró en 1990 (56), se deterioró en 2000 (70) y terminó en el 76 en 2013. En el ingreso registró una mejor posición pasando de la 82 en 1980 a la 68 en 2013. Esto indica que RD sigue desaprovechando la riqueza por habitante para mejorar la calidad de vida de la población, y empeora cuando se considera el impacto de la distribución en cada componente del IDH.