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viernes, 23 de noviembre de 2012

El mentado crecimiento


El mentado crecimiento, nuestro consumismo, la crisis y la minería a gran escala. No a la mina, sí a la vida

Cada vez más, la minería se desarrolla a cielo abierto. Para acceder a los yacimientos de mineral es necesario destruir plantas, animales y a menudo poblados humanos enteros. Materiales de menor valor como arena, grava, arcilla, se extraen en mayores cantidades destruyendo montañas enteras. Los minerales y metales preciosos se obtienen en cantidades mucho menores, pero conllevan la remoción de enormes cantidades de residuos y la utilización de metales pesados y tóxicos como el cianuro (lixiviación) y el arsénico que contaminan irreversiblemente el agua potable.


Rara vez la minería es un tema de portadas, salvo cuando acontecen grandes desastres o accidentes. Pero la oposición popular a los impactos de la extracción minera se multiplica en muchos rincones de Latinoamérica y del mundo. Miles de comunidades están preocupadísimas por los impactos de la gran expansión extractiva sobre la vida e intentan detener proyectos mineros y captar al tiempo la atención del gran público para ganar apoyos.
Tal vez porque cada vez se hace más difícil de seguir escondiendo el tema, algunos medios masivos han reportado las últimas semanas sobre la Marcha por el Agua en contra de los proyectos mineros en Perú, especialmente el llamado Conga de la minera norteamericana Newmont; también se ha mencionado la resistencia del pueblo de Famatina o el levantamiento y cortes de vía selectivos a los camiones de las mineras La Alumbrera y Agua Rica en varios pueblos de Catamarca en Argentina. La revuelta indígena Ngöbe por incumplir el gobierno panameño su palabra de no permitir la explotación de una mina en la comarca también ha sido sonada. A mayores, se avecina también en un trasfondo de oposición a la gran minería, la Marcha por el Agua, la Tierra y la Dignidad a partir del 8 de marzo en Ecuador. Y son solo unos pocos ejemplos de muchos cientos.
Sin embargo estas resistencias siguen presentándose como simples “anécdotas”, y los grandes medios de comunicación no muestran abiertamente la represión violenta de la protesta por parte de los diferentes gobiernos, que ha sido un lamentable denominador común.
¿Qué intereses detrás de las minas? ¿Para quién la minería?
Cada año se producen globalmente cerca de 23 billones de toneladas de minerales. Casi todos los países del mundo llevan a cabo uno u otro modo de explotación minera.
En muchos países del Sur global la minería representa una parte significativa del PIB y la entrada de inversiones extranjeras y divisas. Será por eso que se quiere hacer de la minería uno de los primeros motores de estimulación de la economía en muchos países, ya tradicionalmente como en Chile, Bolivia y Perú, en auge como en Colombia, Argentina o México o por la apuesta gubernamental como en Ecuador. Pero no sin costes para la población y el medio ambiente.
Mientras las transnacionales mineras se lucran hasta el infinito, las comunidades que no están de acuerdo con la destrucción que provoca la minería se dan de bruces con la violencia de las fuerzas militares o paramilitares preparadas por empresas mineras.
Crisis y bonanzas se suceden en el sector de la minería desde el 2000, año en que aumentaron los precios de las materias primas. Siguieron sucesivos altibajos. La crisis de deuda en los países periféricos de la zona euro y la incertidumbre sobre los límites de deuda en Estados Unidos influyen los precios. Influye la incertidumbre económica global de la grave crisis, y los inversores depositan su confianza en metales nobles como el oro, la plata o el platino. Se dice que los precios del oro y la plata permanecerán estables y no es siempre tan claro en el caso de otros metales como el cobre. Pero no cabe duda de que la tendencia general es al alza, y todos ellos son un excelente negocio para las transnacionales del sector y que desencadenan a nivel internacional una auténtica carrera por las materias primas primarias.
Y además se considera que los minerales son esenciales para el desarrollo y las políticas neoliberales apuntan a la explotación de los recursos naturales como medida para impulsar el crecimiento económico. Organismos de crédito como el Banco Mundial apoyan la construcción de infraestructura física y la adopción de nuevas tecnologías y contribuyeron a preparar el terreno apoyando la reforma de las leyes mineras en más de 70 países que permitiría la actual hiperpenetración de las transnacionales mineras.
Europa y las materias primas
El 70% de la industria europea depende de sustancias minerales del subsuelo para la producción de todo tipo de bienes de consumo. Para el transporte, las telecomunicaciones, la electrónica o la construcción, se estima que por término medio cada europeo consume anualmente entre 5 y 10 toneladas de productos minerales. Y a lo largo de su vida unas 400 toneladas de productos de la minería. No incluye los energéticos, que también en el caso de las renovables demandan gran cantidad de metales para su generación y transporte. Latinoamérica incrementó las exportaciones a Europa, y también a las economías fuertes del propio continente latinoamericano. Las inversiones mineras pasaron allí de un 12% del total mundial en los años 90 a un 33% en los 2000, llegando a los 48.140 millones de euros en 2009, según la oficina estadística de la Comisión Europea.
Estamos de acuerdo pues en que la demanda es alta y no dejará de aumentar en los próximos años debido a la crisis, al boom de las nuevas tecnologías, al crecimiento de la población mundial y muy especialmente en el crecimiento de los países emergentes. China es un actor clave al ser el primer productor mundial de materias primas ahora fundamentales como las tierras raras imprescindibles para la producción de muchos aparatos electrónicos, o los metales necesarios para la producción del acero y el aluminio. Todos temen al gigante asiático por su capacidad de acaparar el mercado estableciendo cuotas e impuestos a la exportación dificultando a otros países su participación y acceso a las materias primas.
La reacción de la Unión Europea a esta situación es la creación de políticas para asegurarse el abastecimiento de materias primas, y para enfrentar la dependencia de terceros países. Y para no quedarse atrás con respecto a Japón o Estados Unidos, que hace tiempo cuentan con ese tipo de políticas. Mediante su política exterior, cooperación al desarrollo o acuerdos comerciales con países mineros, con especial incidencia sobre las materias primas de acceso más crítico. Y con garantías estatales para las inversiones y los créditos.
Por su parte, las regiones exportadoras de materias primas no registran desarrollo asociado a la minería.
A gran escala
El tipo de extracción minera depende de factores económicos como el valor y demanda del mineral, el estado actual del mercado y la disponibilidad de capital. La gran escala en minería alude a minas de gran tamaño. La tecnología de punta permite acceder a lugares remotos y así también cada vez más a áreas frágiles y de alto valor de conservación.
Actualmente hay gran competencia por la búsqueda de áreas con potencial minero. En el mejor de los casos resulta en el descubrimiento de un filón rentable para explotar.
La prospección es la fase anterior a la explotación. En la segunda fase se instala un campamento equipado, la adquisición de los derechos de explotación y el uso de maquinarias y operaciones más complejas como perforaciones, zanjas y explosiones. Si los resultados son alentadores, se hace una proyección económica.
El 38% de la prospección minera mundial total y el 27% de la prospección de oro tiene lugar en Sudamérica, que encabeza desde 1994 la lista de regiones con mayor gasto en exploración minera. Sólo en 2011 y 2012 se canalizarán unos 29 billones de US$ a Chile y Perú, los dos primeros países mineros de la región. Argentina tuvo también cifras récord de perforaciónes exploratorias en 2011 (1).
La minería subterránea opera en una complejidad de pozos, galerías y cámaras de explotación conectados con la superficie, por las que se mueven los trabajadores, las máquinas y se transporta el mineral hacia la superficie. La tasa de accidentes es elevada especialmente en la minería de carbón.
Cada vez más, la minería se desarrolla a cielo abierto, removiendo la capa superficial de la tierra. Para acceder a los yacimientos de mineral es necesario destruir plantas, animales y a menudo poblados humanos enteros. Modernos equipos de excavación, cintas transportadoras, gran maquinaria, tuberías de distribución, toneladas de explosivos se usan para remover y triturar montañas enteras en poco tiempo. El resultado: enormes cráteres, que pueden llegar a tener más de 150 hectáreas de extensión y más de 500 metros de profundidad. Para los deshechos generados (2) se requieren además inmensas escombreras. Se está practicando o están concesionadas áreas de inmenso valor ecológico que deberían estar protegidas, como páramos de la cordillera de los Andes o el corazón de la selva Amazónica. Todo esto conlleva riesgos específicos que deben tenerse en cuenta. Pero no se hace.
Conflictos mineros
La actividad minera tiene importantes repercusiones económicas, ambientales, laborales y socioculturales tanto a nivel local como a escala global. Uno de los problemas que enfrenta es la gran cantidad de energía que precisa. Los precios de la energía están al alza. Pero no sólo eso. Las condiciones laborales son malas. Las minas son lugares peligrosos, la seguridad precaria y la mayoría de los trabajos son muy duros. En las minas suceden el 8% de los accidentes laborales mortales -unos 15.000 al año- así como incapacidad prematura, lesiones -causadas por ejemplo por las vibraciones- y enfermedades como la pneumoconiosis o la pérdida de audición. Muy a menudo no hay ningún tipo de seguridad social ni indemnización. Así lo testimonian trabajadores de la bauxita, materia prima para el aluminio, en el estado brasilero de Pará (3).
Muchos gobiernos no realizan ningún esfuerzo para minimizar los riesgos para la salud y la integridad de los trabajadores. Cualquiera que lea esto pensará automáticamente en el caso extremo de los 33 mineros milagrosamente rescatados de la mina chilena de San José, cerca de Copiapó. Hasta en un caso tan mediático, la minera decretó la bancarrota un mes antes de concretar el rescate de los 33, con lo que estos y sus 300 compañeros de la mina quedaron sin trabajo y sin compensación de ningún tipo. Los incumplimientos de esta minera eran muchos, los controles pocos. Las empresas mineras quieren disminuir costes y aumentar la productividad y la rentabilidad. Y así, muchas veces quedan relegados los derechos, la salud y seguridad de los trabajadores (4). Economistas sostienen que Chile tiene un mercado laboral estructurado de tal forma que mientras las mineras reportan ganancias millonarias, los trabajadores del sector reciben sueldos ínfimos. La subcontratación es utilizada por las grandes mineras para ahorrar costos en el despido de trabajadores, estabilidad laboral y seguridad social (5).
Y debido a la reestructuración de la industria, la alta tecnificación y la privatización, la minería ofrece cada vez menos empleo: hoy día, aproximadamente el 1% de la mano de obra mundial, unos treinta millones de personas, diez de estos en las minas de carbón. Los principios básicos de libertad de asociación y negociación colectiva son cada vez más frágiles. Y a menudo se reporta la utilización de mano de obra infantil, como en el caso de Cerro Rico, en Bolivia (6). Los mineros trabajan sin luz natural, sin ventilación, con poca higiene, excavando la tierra para extraer el material y debiendo al mismo tiempo atender al cambio constante de condiciones para evitar accidentes.
Impactos ambientales y sociales enormes
Pero la preocupación no es sólo la precariedad laboral, sino también la considerable ruina ambiental. A largo plazo. No sólo la mera extracción, sino también el transporte, la producción, el uso de las materias primas y la eliminación de los residuos. Muchos recursos minerales se encuentran en zonas altamente biodiversas y habitadas por comunidades. Ya desde las fases de perforación para localizar los filones, los impactos son considerables. Las extensiones de suelo, tierra y roca removidas modifican y desertifican la superficie terrestre.
Materiales de menor valor como arena, grava, arcilla, se extraen en mayores cantidades destruyendo montañas enteras, dejando menos residuos. Los minerales y metales preciosos se obtienen en cantidades mucho menores, pero conllevan la remoción de enormes cantidades de residuos y la utilización de metales pesados y tóxicos como el cianuro (lixiviación) y el arsénico. Estos contaminan irreversiblemente el agua potable. Seis gramos de oro y seis kilogramos de cobre por cada tonelada de roca se obtienen en el proyecto Bajo la Alumbrera en Argentina. Muchos mineros legales e ilegales utilizan como agente de fusión el mercurio altamente tóxico (7). En Brasil, se reportaron niveles de mercurio un 30% por encima de los estándares de la Organización Mundial de la Salud en trabajadores de las minas (8).
También a través del aire se depositan los agentes contaminantes en lugares remotos. Y durante la explotación, el agua residual de la actividad minera, contaminada con metales pesados y agentes tóxicos, se depositará en pilas llamadas diques de cola. Si se rompen o fracturan, lo cual sucede a menudo (9) por ejemplo por mala construcción, millones de litros de agua contaminada llegan a ríos, arroyos, y acuíferos.
El agua resulta contaminada: agua vale más que oro
Comunidades locales demandan la protección del agua imprescindible para la vida y cada vez más escasa. Una mina gasta en un día de extracción el agua que consume una ciudad de más de medio millón de habitantes. Para extraer una tonelada de cobre se necesitan unos 80.000 litros de agua, o mil litros de agua por segundo para obtener un gramo de oro (y se remueve al menos una tonelada de roca).
En este sentido, la situación legal es diferente según el país. En Latinoamérica, donde la legislación protectora es ineficaz, la minería industrial de lixiviado con cianuro provoca catástrofes ambientales. Los Estados otorgan las concesiones mineras pero carecen generalmente de medios para proteger a los afectados y al medio ambiente, para atender las tragedias en las minas, evitar el saqueo económico y la evasión de impuestos. Las transnacionales son las grandes beneficiadas.
Así en el caso de la mina Yanacocha, la mina de oro más grande de Latinoamérica. Desde que comenzó allí la extracción de oro, los indígenas andinos se han opuesto por los múltiples impactos sobre el abastecimiento del agua, la salud y los desplazamientos de población. La pobreza se ha exacerbado. A pesar de ello, la empresa minera quiere ampliar la extracción en una nueva mina, llamada Conga. De acuerdo al defensor del pueblo, Perú tiene actualmente más de 60 disputas por el impacto de la minería en las reservas de agua. Y mientras se escriben estas líneas, termina la Gran Marcha Nacional por el Agua 2012 en ese país, impulsada precisamente por la oposición a Conga. La voluntad de la mayoría de la población debe ser respetada. Las comunidades locales tienen derecho a la información y a la decisión previa, libre e informada. A veces impera incluso un clima de terror, la protesta social es reprimida y criminalizada.
Como dato importante, en mayo de 2010, el Parlamento Europeo solicitó a la Comisión Europea la prohibición total del uso del cianuro en la minería del oro en todos los países de la Unión, mediante una resolución que obtuvo una aplastante mayoría (10). Entre las motivaciones la gran toxicidad de la minería del oro, la elevada accidentalidad (se han conocido más treinta accidentes graves con cianuro en diversas partes del mundo), y la contaminación de las aguas con impacto transfronterizo. La Comisión Europea no aprobó la solicitud (11), al estar tan extendido el uso del cianuro que temían por el empleo en las minas. Existe una campaña Latinoamericana contra el uso del cianuro en minería (12).
Minería no es sostenible
Aunque la minería es una actividad en sí misma insostenible, empresas y gobiernos interesados en el acceso a las materias primas coinciden estratégicamente en presentar la minería como un motor para el desarrollo y el progreso y con un discurso salpicado de palabras como “sostenible” y “responsable”. Reducción del impacto ambiental y rehabilitación de espacios es lo que ofrecen las puras propagandas corporativas sobre la “minería sostenible”. La última tecnología -dicen- sería la manera de evitar el impacto, la destrucción y la contaminación.
Por la destrucción ambiental, social y cultural que implica y los conflictos que genera, minería y desarrollo sustentable no son términos compatibles. No hay tecnología punta en el mundo capaz de evitar la destrucción minera.
La del millón: la pregunta por la alternativa
La actitud más responsable es un uso racional de los recursos existentes, así como el reciclaje y la reutilización de materias primas. Una opción adicional lo constituye una apuesta por el decrecimiento o rechazo del crecimiento buscando modos lógicos y convencidos de vivir mejor con menos, y de modo más acorde y respetuoso con el entorno y con los demás.www.ecoportal.net
Guadalupe Rodríguez, Salva la Selva, http://www.salvalaselva.org - Febrero de 2012
Notas:

(1) 41,3% más que en 2010 y un 664% con respecto al inicio de 2003, según la Secretaría de Minería de la Nación, ver: 

(2) Por ejemplo en Canadá, más de dos millones de toneladas diarias de desechos sólidos, y más de 650 millones de toneladas al año.

(3) Testimonios en el video: 


(4) Mineros: Inseguridad bajo tierra, en:


(5) “La subcontratación es una táctica de dominio”, en: 


(6) Los niños que trabajan como esclavos, en:


(7) La toxicidad del mercurio se asocia a problemas de salud que incluyen malformaciones congénitas y desórdenes neurológicos. Ver: 


(8) Mercurio, otra amenaza amazónica, en: 

(9) Roturas de los diques de cola explican más de un tercio de los accidentes mineros ocurridos en las últimas dos décadas.
(10) 488 votos a favor, 57 abstenciones y 48 votos en contra



Un modelo de desarrollo para los nuevos tiempos

La construcción de redes “contrahegemónicas” se convierte en un aspecto prioritario, en un desafío, las alianzas a nivel local, regional, nacional e internacional son necesarias, al igual que una “transnacionalización de los movimientos sociales”, sobretodo en aquellos países donde los daños al medio ambiente se están concentrando en zonas transfronterizas.
La palabra “desarrollo” es definida por las instituciones capitalistas como la evolución progresiva de una economía hacia mejores niveles de vida. En ella se privilegia el componente económico, en detrimento del componente social. En nuestro mundo globalizado, el modelo de “desarrollo” capitalista tiene a su favor las condiciones jurídicas, políticas y económicas precisas para que los intereses empresariales se antepongan a los derechos humanos de los sectores populares; y con la aplicación del paradigma de la Responsabilidad Social Corporativa (RSC) consigue tener una careta con la cual limpiar su rostro, vinculándose a las estrategias de cooperación para el desarrollo.
En la época de la conquista, los españoles saquearon nuestras tierras, nos hicieron esclavos y esclavas, han pasado siglos y nuestra tierra sigue siendo saqueada y, en el siglo XXI, seguimos siendo esclavos y esclavas. Las transnacionales se enriquecen a costa de nuestros recursos naturales y de la sobreexplotación de nuestra gente, y así como en la época de la conquista cambiaban un espejo por un pedazo de oro, ahora se llevan lo mejor de nuestra tierra y nos devuelven las migajas a través de la RSC.
Lo más terrible es que, después de tantos años de represión y dictaduras militares en América Latina, parece que el movimiento social estuviera dormido; y hemos dejado nuestro papel de “hacer política” en manos de la “clase política”, de los partidos de izquierda que encabezan los gobiernos “progresistas”. ¿Por qué los gobiernos latinoamericanos de izquierda se han inclinado por una relación de asociación táctica con las compañías multinacionales dedicadas a la minería y a los hidrocarburos? ¿Por qué hacen “alianza” con ellas? Quizás estén motivados por determinados intereses económicos o, en el mejor de los casos, creyendo que bajo esta lógica están creando las condiciones necesarias para llegar a un modelo económico diferente, a largo plazo.
Si bien es cierto que los procesos de nacionalización desempoderan, de alguna manera, a las transnacionales a través de: la reducción de beneficios, el aumento de impuestos, el aumento de la participación estatal en el accionariado de algunas compañías, el reflote de las empresas estatales y el fortalecimiento del sector público. Pareciera que, en la práctica, estamos teniendo un retroceso a través del retorno del desarrollismo, o mejor dicho, a un “neodesarrollismo”, ya que también hay que tener en cuenta la redistribución social del excedente generado con el modelo primario exportador, el fortalecimiento de la industrialización y el diseño de políticas económicas alternativas que generen ingresos para las políticas sociales. Dicha fórmula no funcionó en la época de mayor expansión de este paradigma (tras la Segunda Guerra Mundial), ya que también fortalece las asimetrías económicas, en el marco del capitalismo, y el desarrollo de una parte de la población se logra a la base del subdesarrollo de otra parte de la población.
Está contradicción genera contiendas entre los gobiernos progresistas y los movimientos sociales bajo el cuestionamiento: ¿El crecimiento económico con redistribución social de la riqueza puede afectar al medio ambiente y a los derechos de los pueblos indígenas? aunque existan alianzas con los gobiernos progresistas, este modelo de crecimiento afecta al medio ambiente y a los derechos de los pueblos indígenas pues se realiza bajo la misma lógica de explotación de los recursos naturales y con las mismas desventajas jurídicas, en las cuales el derecho internacional tiene mayor fuerza que la legislación nacional.
Por otro lado, la corriente del "buen vivir" se refleja en un modelo de desarrollo postextractivista, el cual se enfoca directamente en el bienestar de las personas y las comunidades, en asegurar el bienestar de la naturaleza, y abandonar la idea del progreso perpetuo [1]. Dicha corriente es cuestionada también porque: ¿La lógica del “buen vivir” puede limitar el progreso orientado al conjunto de la ciudadanía? Depende de que se entienda por progreso, sobre todo en un mundo capitalista como el nuestro, donde el individualismo y el consumismo son los patrones comunes, donde el valor de las cosas tiene un período muy limitado. En este sentido, según Carlos Taibo [2]: “Son tres los pilares en los que se sustenta tanta irracionalidad. El primero es la publicidad, que nos obliga a comprar lo que no necesitamos y, llegado el caso, exige que adquiramos, incluso, lo que nos repugna. El segundo es el crédito, que históricamente ha permitido allegar el dinero que permitía preservar el consumo aun en ausencia de recursos. El tercero es la caducidad de los bienes producidos, claramente programados para que en un período de tiempo breve dejen de funcionar, de tal suerte que nos veamos en la obligación de comprar otros nuevos”.
Ante esta disyuntiva, en el escenario de las izquierdas a nivel internacional se presentan un desafío: encontrar proyectos económicos alternativos y realistas [3] y en este ámbito la economía solidaria se perfila como una opción, ya que es “un modelo alternativo de y para las mayorías populares, en los ámbitos económico, social, político, cultural e ideológico, fundamentado en su propio esfuerzo organizativo y solidario, que tiene como finalidad resolver sus problemas ambientales, de pobreza y exclusión social, tanto en el campo, como un la ciudad y contribuir a la eliminación de las causas que la generan” [4]. Para esto es indispensable la construcción de relaciones sociales basadas en valores como la solidaridad, el cooperativismo y la búsqueda del bien común, totalmente opuestos a los valores imperantes en nuestro mundo capitalista.
Por otro lado, la construcción de redes “contrahegemónicas” se convierte en un aspecto prioritario, en un desafío, las alianzas a nivel local, regional, nacional e internacional son necesarias, al igual que una “transnacionalización de los movimientos sociales”, sobretodo en aquellos países donde los daños al medio ambiente se están concentrando en zonas transfronterizas. Para ello es necesario, indispensable, un trabajo concienciación, organización y movilización de las bases, a través de procesos de educación popular, que generen un análisis crítico en las personas con respecto a la realidad comunitaria, regional, nacional y mundial.
En conclusión, el modelo de desarrollo para los nuevos tiempos debe estar fundamentado en el respeto a los derechos humanos de las grandes mayorías, en la democracia participativa, la equidad e igualdad de género, el respeto a la naturaleza y a la soberanía de los pueblos. Pero sobre todo, fundamentado en la deconstrucción y la construcción de relaciones de poder más justas, y una distribución de la riqueza más equitativa. Parece una utopía, pero un nuevo mundo es posible.
Ella está en el horizonte.
Me acerco dos pasos, ella se aleja dos pasos.
Camino diez pasos y el horizonte corre diez pasos más allá.
Por mucho que yo camine, nunca la alcanzaré.
¿Para qué sirve la utopía?
Para eso sirve: para caminar.
Eduardo Galeano
* Eneyda Carolina Arteaga de Valle es licenciada en Trabajo Social por la Universidad Luterana Salvadoreña.
El presente artículo fue el ensayo final del curso online Repensar el desarrollo: Cooperación, derechos humanos y empresas transnacionales impulsado por OMAL http://omal.info y que se desarrolló del 16 de abril al 11 de mayo de 2012 para alumnado de Bolivia, Nicaragua, El Salvador y Colombia.
* Notas
[1] Eduardo Gudynas, “Desarrollo, postextractivismo y “buen vivir””, Revista Pueblos nº 49, diciembre de 2011.
[2] Carlos Taibo, El decrecimiento explicado con sencillez, Madrid, Catarata, 2011.
[3] Juan Hernández Zubizarreta, Erika González y Pedro Ramiro, “Transnacionales y desarrollo en América Latina: Los procesos de cambio, entre la redistribución y el “buen vivir”” en HEGOA y OMAL-Paz con Dignidad, Transnacionales, agentes... ¿de qué desarrollo? 2011.
[4] Aquiles Montoya, Manual de Economía Solidaria, San Salvador, UCA Editores, 2009.

jueves, 1 de noviembre de 2012


Manual de la Alegría (XXVI)

En un lugar del corazón reconstruimos
las ruinas de la edad y los esfuerzos vertidos
en combates dispersos y sueños derrotados.
En esa válvula mitral o ventrículo del alma,
o castillo interior, o jardín diminuto,
mantenemos intactas las esperanzas.
Cuando soplan el siroco y la calima,
queda un lugar habitable aún en este territorio:
algo de dignidad en la desgracia,
algo de estoicismo en el sufrimiento,
algo de coraje en la desdicha,
el valor indomable de los hombres libres.

RECONSTRUYENDO LA IZQUIERDA

RECONSTRUYENDO LA IZQUIERDA
Marta Harnecker, marxista Chilena y alumna de Althuser, ganó fama en la izquierda de los setenta. Sus escritos han servido para formar a muchos revolucionarios en todas las partes del mundo. Siempre ha sido una persona comprometida. Actualmete prosigue su compromiso cooperando con la revolución venezolana.

De su libro "Los Conceptos Elementales del Materialismo Histórico" se han publicado más de 60 ediciones, y ha sido traducido a varios idiomas. Peró desde la publicación de aquel libro ha llovido mucho (y ha corrido mucha sangre obrera). Sin embargo, Marta no ha quedado anclada en el pasado. Actualmente, junto con su compromiso bolivariano, lleva a cabo una importate labor teórica, con la que intenta ayudar a que la izquierda tenga los pies firmes en el suelo y comprenda los cambios que han operado en el mundo. Su último libro es una buena muestra de este trabajo. A través del enlace que incluímos a continuación, se puede acceder gratuitamente a su versión en PDF.

Imperialismo, mercado global de trabajo y la perspectiva revolucionaria


Imperialismo, mercado global de trabajo y la perspectiva revolucionaria

Cuando Lenin escribió su libro “Imperialismo: fase superior del capitalismo”, las clases gobernantes utilizaban una pequeña parte de sus súper ganancias robadas a las colonias para sobornar a los líderes sindicales en el país y crear una amplia capa privilegiada dentro de la clase obrera.

Ahora sin embargo, con la competencia salarial global bajo el régimen del imperialismo actual, la clase capitalista ha orquestado una “carrera hacia abajo” entre las diferentes secciones de la clase obrera mundial. El forzar a los/as trabajadores/as a luchar entre sí y hacer también competir a los/as trabajadores/as en los países imperialistas con los/as trabajadores/as a bajos salarios en el resto del mundo, está destruyendo los privilegios que tenían sectores de la clase obrera, sobre todo de hombres blancos que dominaban el movimiento obrero.

La extensa destrucción del privilegio es un nuevo aspecto del imperialismo en la era de la revolución científico-tecnológica y el período post-soviético, y debe ser entendida como un nuevo desarrollo desde que Lenin escribió su brillante análisis. Su obra sigue siendo la base para entender el imperialismo como el dominio del capital financiero monopólico. Pero el desarrollo de las fuerzas productivas y los avances en la globalización capitalista han transformado la estructura de clase de la clase obrera mundial y han nivelado su condición haciéndola uniformemente más pobre. Esto eventualmente podrá fortalecer la perspectiva revolucionaria.

Las leyes del marxismo siguen vigentes

La forma de comprender la causa subyacente de la crisis actual es entendiendo el papel del desarrollo de la tecnología bajo el capitalismo y sus efectos sobre la clase obrera.

Sam Marcy, el ya fallecido fundador y líder del Partido WW/Mundo Obrero, en un libro muy importante titulado “Alta tecnología, bajos salarios: un análisis marxista del carácter cambiante de la clase obrera” publicado en 1986, analiza las primeras etapas de la revolución tecnológica y su efecto sobre la clase obrera en los Estados Unidos.

En una sección dedicada al impacto en los sindicatos, él analizó paso a paso las fases del desarrollo de las fuerzas productivas bajo el capitalismo desde la fase de manufactura por medio de la cooperación simple hasta la revolución industrial y la producción en masa por medio de grandes maquinarias — sobre todo la producción en serie (assembly line ) a principios del siglo 20. Luego él describe la fase de alta tecnología:

“Esta [producción en masa] etapa ha dado paso a otra fase del desarrollo tecnológico. El período de producción en serie que comenzó con Ford y continuó durante un período luego de la Segunda Guerra Mundial se caracterizó por expansión. Pero la actual etapa, la científico-tecnológica, mientras continúa con algunas de las tendencias de desarrollo anteriores, reduce la fuerza laboral.

“Al igual que todas las etapas anteriores del desarrollo capitalista, la fase actual se basa en la utilización de los/as trabajadores/as como fuerza de trabajo. Sin embargo, su tendencia general es disminuir la fuerza de trabajo al mismo tiempo que trata de aumentar la producción. La revolución tecnológica es por tanto un salto cuántico cuyos devastadores efectos requieren una estrategia revolucionaria para superarla”.

Hay dos tendencias irresistibles y contradictorias enraizadas en el sistema capitalista de ganancias que coexisten lado a lado y se derivan de la misma fuente: la sed de plusvalía, de ganancias. Una de ellas es la tendencia del capital por expandir la producción hasta el límite absoluto de capacidad dada la tecnología disponible, con el fin de maximizar su cuota en los mercados y sus ganancias. La otra es la necesidad del capital de reducir la fuerza laboral y reducir los salarios, también con el fin de maximizar las ganancias. Estas dos tendencias que están integradas en el sistema, inevitablemente terminan en una crisis de sobreproducción — una crisis en la que el volumen cada vez mayor de productos básicos producidos por los/as trabajadores/as no pueden ser comprados por ellos/as a un precio que produzcan ganancias para los capitalistas.

Disminución de la tasa de ganancias

A medida que la tecnología se encarece, tiende a reducir la tasa de ganancias de los capitalistas. Los empresarios gastan sumas de dinero cada vez mayores para utilizar máquinas y equipos más eficientes y más materias primas para obtener una mayor producción con menos trabajadores/as. Así que utilizan menos fuerza de trabajo en relación con los instrumentos de producción. La tasa de ganancias se calcula por la cantidad de la plusvalía extraída de los/as trabajadores/as en relación con el total de la inversión capitalista en los medios de producción y materias primas (capital constante), más los salarios (capital variable).

Cuando la tasa de ganancia cae, cada capitalista intenta introducir nuevas tecnologías para obtener una ventaja sobre sus rivales. El primero en introducir la nueva tecnología consigue una ventaja sobre sus rivales que aún utilizan la tecnología antigua menos productiva. Pero pronto la nueva tecnología se extiende. La ventaja inicial que obtuvo el primer grupo capitalista se pierde. El nuevo y más elevado nivel de productividad se convierte en la norma. Todo el sector o grupo de industrias afectadas por la nueva tecnología es ahora más productiva, produciendo cada vez más con menos y menos trabajadores/as. Así el ciclo en la carrera por las nuevas tecnologías comienza nuevamente.

Cuando los/as trabajadores/as producen más mercancías en un momento dado debido a las nuevas tecnologías o simplemente por la aceleración en el trabajo, pasan menos tiempo en cada uno de los productos, o en cada operación que se dedica a la creación de una mercancía. El tiempo de trabajo de los/as obreros/as se extiende sobre cada vez más productos. El tiempo total de trabajo sigue siendo el mismo, pero hay menos tiempo de trabajo incorporado en cada producto en particular. Ya que hay menos tiempo de trabajo incorporado en cada mercancía individual producida utilizando la nueva y más cara tecnología, hay menos plusvalía en cada producto, puesto que la plusvalía sólo viene de la mano de obra humana.

Así que el capitalista tiene que vender más productos con el fin de obtener la misma plusvalía y obtener una ganancia. Se le vuelve cada vez más y más difícil a los empresarios recuperar su dinero para poder cubrir el costo de los equipos y mantener suficientes ganancias del trabajo no remunerado de los/as trabajadores/as. Los capitalistas deben por lo tanto constantemente expandir las ventas para obtener un aumento en la cantidad de ganancias para compensar la disminución en la tasa de ganancias. Esta es la única manera de sostener su rentabilidad y para sobrevivir la guerra a muerte de la competencia capitalista.

Esto inevitablemente lleva a la clase capitalista crear las condiciones que conducen a la sobreproducción y a la crisis.

Este artículo esu un extracto  de la segunda parte del documento “El capitalismo en crisis”  escrito por Fred Goldstein

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China presta más dinero a países en desarrollo que el Banco Mundial


China presta más dinero a países en desarrollo que el Banco Mundial

Entre 2008 y 2010 China prestó más dinero a los países en desarrollo que el Banco Mundial, en particular para asegurar sus necesidades de materias primas, según un reporte de Financial Times.

Dos bancos estatales chinos, el China Development Bank y el China Export-Import Bank otorgaron préstamos por 110.000 millones de dólares a los países en desarrollo en 2009 y 2010, mientras que el Banco Mundial financió proyectos por 100.300 millones de dólares entre mediados de 2008 y mediados de 2010, un monto inusualmente elevado para esta institución, que se explica por su voluntad de contrarrestar los efectos de la crisis financiera.

En momentos en que los bancos de los países desarrollados sufrían de falta de liquidez, China firmó acuerdos con países productores para financiar la extracción de petróleo y otros recursos naturales. Los acuerdos petroleros incluían grandes préstamos y fueron firmados por los bancos chinos con Rusia, Venezuela y Brasil.

Otros préstamos fueron utilizados para financiar la compra de equipos para la producción de electricidad por una empresa india, para infraestructura en Ghana o para un ferrocarril en Argentina. Algunos de estos préstamos fueron hechos en yuanes, en el marco de una política para aumentar el uso de la moneda china en el extranjero.

Financial Times señala que estos préstamos, con un importante apoyo del gobierno chino, fueron concedidos en condiciones más favorables que las del Banco Mundial u otros bancos, mientras que otros lo fueron en condiciones cercanas a las normas internacionales.

LA ESENCIA CLASISTA DE LA AUSTERIDAD



La palabra "austeridad" se ha convertido en la consigna del año. Según la Wikipedia, la austeridad es "un régimen económico de recorte de gastos en épocas de crisis". Pero el lenguaje popular lo equipara a "estrechar el cinturón". Ahora, por ejemplo, se nos dice que "del mismo modo que las pequeñas empresas y las familias se estrechan el cinturón, el gobierno también debe hacerlo".


De esta forma, la austeridad se está presentando como una respuesta legítima a una crisis y como una solución adecuada a un problema presupuestario de las familias, las empresas y los estados. La justificación de fondo es que "hemos  gastando demasiado y no estamos trabajando lo suficiente cómo para poder mantener los derechos sociales que de una manera exagerada e irresponsable nos otorgaron antaño".

Pero, ¿estamos consumiendo demasiado? Parece que este no es el caso. Detrás de la fachada de la crisis financiera se esconde una crisis capitalista de sobreproducción, sobre todo de sobreproducción de viviendas y otros productos que a pesar de ser necesarios, ahora la gente ya no está en condiciones de comprar.

Los episodios periódicos de nuestros barrios no reflejan precisamente exceso de consumo, sino privaciones e hileras de parados que tienen capacidad para producir bienes y servicios necesarios pero que no pueden hacerlo al ser expulsados del sistema productivo. Una de las imágenes habituales es la de las personas de todas las edades removiendo en los contenedores de basura en busca de alimentos o haciendo cola en los comedores sociales.

Sin embargo, casi todo el mundo acepta que algunos elementos de las actuales políticas de austeridad son necesarios. Los informativos, e incluso la mayor parte de los programas humorísticos, se refieren en los países europeos más afectados por la crisis como "derrochadores" y "vagos", cuando los hechos demuestran lo contrario. Esta caracterización inexacta del discurso político de la derecha, por desgracia, también ha calado en una parte de la izquierda socialdemócrata.

Hay, sin embargo, una versión más edulcorada de la austeridad que nos la presenta como una cuestión moral, como un intento de superación de todas las derivadas del consumismo desenfrenado y como una opción para recuperar las conductas de nuestros abuelos que les  bastaba con un botijo de agua, un vaso de vino, un trozo de pan y un arengue. El problema de estas disquisiciones es que suelen venir de personas más o menos acomodadas y ya se sabe que la renovación moral es siempre más divertida cuando está pensada para los demás.

En el siglo pasado, los periodos posteriores a la explosión de las burbujas ya estuvieron acompañados de una cierta auto-flagelación  y fueron precisamente los momentos donde más prosperaron las teorías sobre la austeridad. ¿Recuerdan ustedes las propuestas de austeridad que en los años setenta teorizaron algunos partidos europeos de izquierdas? ¿No hubiera sido más inteligente  organizar entonces a la gente para empezar a parar los pies a las políticas neoliberales que la derecha ya insinuaba?

Paradójicamente, los mensajes sobre la austeridad estuvieron ausentes durante los periodos pos-burbuja de la década de 1990 y principios de 2000. Ahora, precisamente, estamos sufriendo los abusos que entonces cometieron los empresarios y los bancos más poderosos y por la forma como históricamente se  comporta el sistema capitalista. Lo que ocurre  es que, al  igual que en las anteriores crisis, los planes de austeridad castigan a las personas que menos se beneficiaron de la burbuja. Precisamente, muchas de las víctimas actuales ya fueron víctimas entonces al verse condenadas a pagar unos precios abusivos para poder acceder a una vivienda.

Sabemos que los costes humanos de la austeridad son altos. Sin embargo, nos dicen que este es un dolor que tenemos que soportar porque la economía se vuelva a animar. Pero, ante esta afirmación, debemos preguntarnos: ¿cómo y hacia donde la quieren animar?

Los países que han aplicado la austeridad más severa - Grecia, España, Portugal, Irlanda, Italia - también son los que han experimentado la contracción más devastadora y el mayor aumento del paro. A su vez, en estos mismos países, el déficit presupuestario, en lugar de bajar aumenta. Estos enormes déficits, mayoritariamente, son causados por la crisis económica y la recesión resultante de una economía deprimida. En Europa, la mayor parte de los países más afectados, entre ellos España, tenían superávit presupuestario antes de la crisis. Pero la crisis provocó una fuerte caída de los ingresos del gobierno, y un aumento de los gastos (por la prestación de desempelo y para rescatar a los bancos, entre otros).

La austeridad recorta gastos mediante la eliminación de unos derechos que quienes más los necesitan son precisamente las víctimas de esta crisis. A su vez, la austeridad no consigue aumentar los ingresos del gobierno, que dependen de una economía próspera. El resultado es una espiral descendente, donde la economía todavía se deprime más.

Si la austeridad es un desastre, entonces, ¿por qué no se abandona?

La austeridad es en última instancia una política que favorece descaradamente a la clase dominante en su pulso con la clase obrera, y que también perjudica a los pequeños empresarios, sobre todo los más débiles. La austeridad permite arrinconar a los sindicatos al hacer inviable la negociación colectiva laboral. La austeridad pone las bases para la privatización de los servicios públicos y para suplantar la seguridad social pública por un sistema privado de pensiones. La austeridad extenúa a los empleados públicos contra los cuales ya se ha puesto en marcha una extraordinaria campaña de terror económico y desprestigio social. La austeridad incrementa las bolsas de paro y crea unas condiciones más favorables para imponer una rebaja de salarios y una mayor precaritzación de las condiciones laborales. ¡Por eso no se abandona la austeridad!

No se pueden evaluar íntegramente las razones que se esconden detrás de la austeridad sin recurrir a las reflexiones que hace más de cien años hizo Marx sobre lo que él denominó el capital ficticio, unas reflexiones que encajan a la perfección con la conducta actual del capitalismo.

Antes de la crisis, una gran parte del capital se desplazó atraído por los suculentos beneficios que se sustentaban en la ficción que hinchaba la burbuja. Pero los beneficios ficticios que la burbuja generó, eran beneficios reales para los que se los se apropiaban. Me explicaré:

A principios de siglo, el endeudamiento generalmente se canalizaba con contratos hipotecario que involucraban al prestamista (mayoritariamente cajas de ahorro) y el prestatario (generalmente un particular o una pequeña empresa). Los créditos permitieron pagar al contado - es decir, con dinero contante y sonante- a los vendedores de inmuebles, automóviles y otros productos que entonces se compraban con dinero prestado. Así, los grandes impulsores de la burbuja y de la sobreproducción, además de obtener cuantiosos beneficios, los cobraron con dinero fresco. Pero la fiesta se acabó. Entonces los que habían accedido a la propiedad de los inmuebles y otros activos quedaron sepultados por la ficción de la burbuja. Ahora, desgraciadamente, el problema está en el tejado de los particulares, de las pequeñas empresas y de las entidades financieras.

Por esta razón, con la austeridad también se pretende salvar a bancos y cajas y enterrar así una parte del estrago ocasionado. Se hace a expensas de las privaciones de las clases populares. No se salva, en cambio, ni a particulares ni a pequeños empresarios.

Ahora bien, la forma cómo  todo esto se está haciendo, genera de nuevo capital ficticio. Una parte de los viejos beneficios obtenidos (y cobrados) por los capitalistas durante la burbuja y del dinero barato que ahora se entrega en los bancos, se utiliza para comprar deuda pública. Esta deuda genera suculentos beneficios que ahogan todavía más a los Estados. Pero no se trata de beneficios derivados de la actividad productiva. Responden, o bien a una futura e hipotética recaudación tributaria o bien a un futuro rescate que en caso de producirse se tendrá que pagar de nuevo con dinero público. De este modo se están generando nuevos beneficios ficticios. Pero como ya ocurría en la época de la burbuja, estos beneficios son reales para los que se los apropian.

La superación de la crisis, de momento, es muy difícil. Los problemas no son sencillos, y la clase dominante, como acabamos de ver, tiene otros intereses y otras intenciones. Por eso, hay que pensar en la manera de sacar a la luz la esencia clasista de la austeridad.

Cómo acabamos de ver, con la austeridad las clases dominantes crean  las condiciones para mercantilizar los servicios públicos. Quieren convertirlos en un nuevo paraíso donde depositar los capitales acumulados y extraer más y más plusvalía exprimiendo a los trabajadores y expoliar a las personas adultas  y a los jóvenes. Por este motivo es tan importante aclarar que los que luchamos contra la austeridad, no estamos perjudicando a nuestros nietos: estamos luchando por un país digno para nosotros y para ellos.

La ecología de la economía política marxista


           La ecología de la economía política marxista


No es un secreto que hoy en día nos enfrentamos a una emergencia ambiental planetaria, poniendo en peligro la mayoría de las especies del planeta, incluido el nuestro, y que esta catástrofe tiene sus raíces en el sistema económico capitalista. Sin embargo, los peligros extremos que el capitalismo por sí supone para el medio ambiente son con frecuencia mal comprendida, dando lugar a la creencia de que es posible crear un nuevo "capitalismo natural" o el "capitalismo del clima" en el que se active el sistema de ser el enemigo de la el medio ambiente en su salvador. 1El principal problema con todos estos puntos de vista es que subestiman la amenaza acumulada a la humanidad y la tierra que surgen de las relaciones de producción existentes. De hecho, la magnitud de la crisis ecológica planetaria, que se sostienen, sólo se puede entender desde un punto de vista informado por la crítica marxista del capitalismo.

Una debilidad común de las críticas radicales del medio ambiente del capitalismo es que se basan en nociones abstractas de un sistema basado en las condiciones del siglo XIX. Como resultado, muchos de los fundamentos históricos específicos de las crisis del medio ambiente relacionados con las condiciones XX (y XXI) del siglo no han sido suficientemente analizados. Propia crítica ecológica de Marx indispensable se vio limitada por el período histórico en el que escribió, es decir, la fase competitiva del capitalismo, y por lo tanto era incapaz de captar ciertas características cruciales de la destrucción ambiental que iban a surgir con el capitalismo monopolista. En el siguiente análisis, por lo tanto, voy a discutir no sólo la crítica ecológicos proporcionados por Marx (y Engels), sino también la de la economía política marxista y radical más tarde, incluyendo figuras como Thorstein Veblen, Paul Baran, Paul Sweezy, y Allan Schnaiberg .

Marx y el capitalismo Raubbau

Que rara vez se reconoce que el primer ensayo-económico del Marx político "Debates sobre la Ley sobre el Robo de madera", escrita en 1842 durante su dirección editorial de la Gaceta del Rin, se centró en los temas ecológicos. La mayoría de los encarcelados en Prusia en esa época eran campesinos detenidos por recoger madera muerta en los bosques. Para llevar a cabo este acto de los campesinos se limitaban a ejercer lo que había sido un derecho consuetudinario, pero fue rechazado con la difusión de la propiedad privada. La observación de los debates sobre este asunto en la Dieta de Renania (la asamblea provincial de la región del Rin), Marx comentó que la disputa se centró en la mejor forma de proteger los derechos de propiedad de los terratenientes, mientras que los derechos consuetudinarios de la población en relación con la tierra eran simplemente ignorado. Campesinos pobres fueron vistos como el "enemigo de la madera", porque el ejercicio de sus derechos tradicionales a recoger leña sobre todo como combustible para cocinar y calentar sus hogares transgredido los derechos de propiedad de los titulares de la propiedad privada. 2

No pasó mucho tiempo después de esto que Marx comenzó su investigación sistemática de la economía política.Por lo tanto, no debería sorprendernos que, ya en sus Manuscritos económicos y filosóficos de 1844 ya estaba centrada en el tema de la acumulación originaria, es decir, el despojo de los campesinos, que habían de ser removido de la tierra en el curso del desarrollo capitalista. Fue esta separación de los trabajadores de la tierra como medio de producción que más tarde se refieren en el capital como la "primera condición histórica del modo capitalista de producción" y su "base permanente", la base para el surgimiento del proletariado moderno . 3 El capitalismo surgió como un sistema de usurpación de la naturaleza y la riqueza pública.

Aquí es importante reconocer que en la raíz misma de la crítica de Marx de la economía política fue la distinción entre valor de uso y valor de cambio. Todos los productos básicos, que se explica en las primeras páginas de El Capital, había tanto un valor de uso y valor de cambio, con este último dominan cada vez más la primera. El valor de uso se asoció con los requisitos de la producción en general y con la relación humana básica de la naturaleza, es decir,, Las necesidades humanas fundamentales. El valor de cambio, por el contrario, se orientó a la búsqueda del beneficio. Esto establece una contradicción entre la producción capitalista y la producción en general (es decir, las condiciones naturales de producción).

Esta contradicción se hizo más evidente en tiempos de Marx en términos de lo que se conoce como la Paradoja de Lauderdale, el nombre de James Maitland, el octavo conde de Lauderdale (1759-1839). Lauderdale fue uno de los primeros economistas políticos clásicos, autor de una investigación sobre la naturaleza de la riqueza pública y sobre los medios y las causas de su aumento (1804). La riqueza pública, explicó, consiste en los valores de uso, que, como el agua y el aire, a menudo existe en abundancia, mientras que la riqueza privada se basan en valores de cambio, que exigía la escasez. Bajo tales condiciones, él cargó contra el sistema-la expansión de la riqueza privada fue de la mano con la destrucción de la riqueza pública. Por ejemplo, si los suministros de agua que habían sido previamente libremente disponibles fueron monopolizados y una cuota de puestos en los pozos, entonces la riqueza medida de la nación se incrementará a expensas de la riqueza pública.

"El sentido común de la humanidad", declaró Lauderdale, "que la revuelta" en cualquier propuesta para aumentar las riquezas privadas "mediante la creación de una escasez de cualquier producto en general, útil y necesario para el hombre." Pero la sociedad burguesa en la que vivía, reconoció, ya estaba haciendo eso. Así, los colonos holandeses en períodos particularmente fértil quemado "spiceries" o nativos de atención a "recoger las flores de los jóvenes o las hojas verdes de los árboles de nuez moscada" para matarlos, mientras que los plantadores de Virginia por la promulgación legal quemaron una determinada parte de sus cultivos para mantener la el precio. "Así que realmente es este principio entendido por aquellos cuyo interés les lleva a tomar ventaja de ello", escribió, "que nada sino la imposibilidad de combinación general protege el patrimonio público contra la rapacidad de la avaricia privada." 4

Marx vio la paradoja Lauderdale, que se deriven de "la relación inversa de los dos tipos de valor" (valor de uso y valor de cambio), como una de las contradicciones principales de la producción burguesa.Todo el patrón de desarrollo capitalista se caracteriza por la pérdida de distancia y la destrucción de la riqueza natural de la sociedad. 5 "A pesar de su avaricia", escribió, "la producción capitalista es completamente inútil con material humano, así como su forma de distribuir sus productos a través del comercio, y su forma de competencia, lo convierten en un derroche de recursos materiales, por lo que se pierde para la sociedad [la riqueza pública] lo que gana para el capitalista individual [riquezas privadas]. " 6

La dominación del valor de cambio sobre el valor de uso en el desarrollo capitalista y el impacto ecológico de este también se puede ver en la fórmula general del capital de Marx, DMD '. El capitalismo es comúnmente descrito como un sistema conforme a la producción simple de mercancías, CMC, en el que el dinero es simplemente un intermediario en un proceso de producción e intercambio, comenzando y terminando con los valores de uso particulares incorporadas en los productos de concreto.En agudo contraste, Marx explicó que la producción capitalista y el intercambio toma la forma de DM-D ', en la que el capital dinero se avanza de mano de obra y materiales con los que para producir una mercancía, que luego se puede vender por más dinero, es decir, M', o M + Δm (plusvalía), al final del proceso. La diferencia crucial es que el proceso nunca termina realmente, ya que el dinero o valor abstracto es el objeto. La M 'se reinvierte en el período siguiente, lo que''M'-CM, lo que lleva a''M''-CM en el período siguiente, y así sucesivamente.

A fin de mantener una proporción determinada de la riqueza en este sistema, el capitalista debe buscar continuamente para expandirlo. La ley del valor por lo tanto, constantemente susurra a cada capitalista individual y para la clase capitalista en su conjunto, "¡Adelante! ¡Adelante! "Sin embargo, esto requiere la revolucionarización incesante de la producción para desplazar a la fuerza de trabajo y promover los beneficios en el servicio de la acumulación cada vez mayor. Por otra parte, la producción crece "el círculo de consumo dentro de la circulación" debe crecer proporcionalmente.Intrínseco a la relación del capital, Marx insistió, fue la negativa a aceptar ningún límite absoluto a su avance, los cuales fueron tratados como meros obstáculos a ser superados. Estas proposiciones, intrínseco a la economía política de Marx, constituyen las bases de lo Schnaiberg que más tarde llamaría la "rueda de la producción" del modelo. 7

La mayoría señaló contribución ecológica de Marx, sin embargo, radica en su teoría de la brecha metabólica. Basándose en la obra del gran químico alemán Justus von Liebig, Marx argumentó que en los alimentos de envío y cientos de fibra y miles de kilómetros a los nuevos centros urbanos de la producción industrial, donde la población se concentra cada vez más, la capital terminó robando la tierra de sus nutrientes , tales como nitrógeno, fósforo y potasio, que en vez de ser devueltos a la tierra ha sido creada la contaminación en las ciudades. Liebig llamó a esto "Raubbau" o el sistema de robo. Como Ernest Mandel lo puso en su teoría económica marxista:

Los científicos serios, sobre todo el alemán Liebig, había llamado la atención sobre un fenómeno muy preocupante, el agotamiento cada vez mayor de la tierra, el Raubbau, como resultado de codiciosos métodos capitalistas de explotación destinadas a obtener el mayor beneficio en el menor tiempo posible. Mientras que las sociedades agrícolas, como China, Japón, Egipto antiguo, etc, había conocido de una manera racional de llevar a cabo la agricultura, que conservan e incluso aumentó la fertilidad de la tierra durante varios miles de años, el Raubbau capitalista había sido capaz, en ciertas partes de la mundo, para agotar la capa fértil del suelo ... en medio siglo. 8

Para Marx, este sistema capitalista Raubbau tomó la forma de una "ruptura irreparable" en la sociedad capitalista en el metabolismo entre el hombre y la tierra, "un metabolismo prescritos por las leyes naturales de la vida misma" que requieren de su "restauración sistemática como una ley reguladora de las sociales de producción."En la industrialización de la agricultura, sugirió, la verdadera naturaleza de" la producción capitalista "se reveló, que" sólo se desarrolla al mismo tiempo ... por socavar las fuentes originales de toda riqueza: la tierra y el trabajador. "

A fin de comprender el significado de esta crítica ecológica a la crítica general de Marx del capitalismo, es necesario reconocer que el proceso de trabajo y la producción se estaba designado, en su análisis, como la relación metabólica entre los seres humanos y la naturaleza. Definición primaria del socialismo de Marx / comunismo fue, pues, que de una sociedad en la que "los productores asociados rigen el metabolismo humano con la naturaleza de una manera racional ... llevarla a cabo con el menor gasto de energía." Junto con esto, desarrolló la concepción más radical de la sostenibilidad es posible, insistiendo en que nadie, ni siquiera todos los países y pueblos del mundo en su conjunto, propiedad de la tierra, que se llevó a cabo sólo en la confianza y la necesaria para mantenerse a perpetuidad en línea con el principio de la boni patres Familias ( buenas cabezas de familia).Su crítica ecológica global tanto, se requiere que en lugar de las grietas abiertas en el capitalismo desarrollado, tenía que haber cerrado los ciclos metabólicos entre la humanidad y la naturaleza. Esto le permitió incorporar conceptos termodinámicos en su comprensión de la economía y la sociedad. 9

La totalidad de los conocimientos ecológicos de Marx fue, por supuesto, más allá de los criterios antes mencionados. Espacio, sin embargo, no permite un tratamiento completo de ellos aquí. Sin embargo, vale la pena señalar que su análisis junto con la de Engels también se refirió a cuestiones tan fundamentales como el "derroche" de los combustibles fósiles y otros recursos naturales, la desertificación, la deforestación y el cambio-ya el clima regional entendido por los científicos en la época de Marx como debido en parte a la degradación humana del medio ambiente local. 10

El capital monopolista y el Medio Ambiente

Elementos de la general de la crítica ecológica de Marx resonó con la evolución de la ciencia de materiales, proporcionando inspiración directa e indirectamente a un número importante de científicos y filósofos materialistas de la ciencia en las décadas que siguieron. Las cosas eran muy diferentes, sin embargo, dentro de la economía política marxista, donde la crítica de Marx de la Raubbau capitalista rara vez se reconoce (o dibuja sobre) entre el final del siglo XIX y finales del siglo XX. 11

Los principales descubrimientos de la economía política marxista y radical en el ámbito ecológico en el siglo XX puede ser visto como el resultado de las respuestas a las nuevas condiciones asociadas con la fase monopolista del capital, y el régimen alterado el medio ambiente que le dio origen. Los primeros teóricos del capitalismo monopolista se Rudolf Hilferding en Alemania y Thorstein Veblen en los Estados Unidos. Hilferding, aunque la construcción de su análisis directamente en la economía política de Marx, había muy poco que decir acerca de las condiciones ambientales.Por el contrario, Veblen, un economista socialista influido por Marx, pero no a sí mismo un marxista-vio la transición de la libre competencia a la edad de la empresa monopólica que tiene enormes consecuencias para el medio ambiente, el uso de recursos, y el despilfarro económico.

En su última de 1923 el trabajo, ausencia de los propietarios y empresas de negocios en los últimos tiempos, Veblen destacó que "el plan estadounidense" de la explotación de los recursos fue una de la acumulación por la invasión tanto en el medio ambiente y la población indígena. En línea con la paradoja de Lauderdale, tomó la forma de una "práctica constante de la conversión de toda la riqueza pública para beneficio privado de un plan de ataque legalizada". La "costumbre", escribió, era "convertir a cada necesidad pública para tener en cuenta como un medio para obtener beneficios personales, y para capitalizar como tal. "

En la etapa de la libre competencia, Veblen argumentó, "recursos básicos" habían sido sobreexplotados "por la aceleración de la producción y la oferta a la baja en el precio", que conduce a "un rápido agotamiento, con la basura, de la oferta natural."Esto sentó las bases para el capital monopolista (propiedad del ausente) con sus métodos más colusorias de convertir la riqueza pública para beneficio privado, por medio de la cuidadosa regulación de la escasez y los precios monopólicos. Esta evolución fue especialmente evidente en la madera, el carbón y las industrias del petróleo, cada uno de ellos se refería inicialmente a los residuos prodigiosa, y dio lugar a un control monopólico por un eventual propietarios ausentes son relativamente pocos. Como resultado de estos desarrollos, Veblen señaló, la "empresa de madereros en el período desde mediados del siglo XIX, ha destruido la madera bastante más de lo que ha utilizado." 12

Más importantes puntos de vista ecológico de Veblen, sin embargo, tenía que ver con la transformación del valor de uso y consumo bajo el nuevo régimen de las grandes empresas. Una de las características del capitalismo monopolista era la virtual eliminación de la competencia de precios por las empresas, que estuvo acompañada por la restricción de la producción. Esto permitió monopólica (u oligopólica) de precios, que produjo grandes ganancias para las empresas gigantes.Con la guerra de precios ha prohibido, "estrategia competitiva", fue ante todo "se reducen a dos líneas principales de la actividad: a. Reducir el costo de producción de una producción limitada, y para aumentar sus ventas sin bajar los precios", señaló Veblen que la eficacia muy del capital monopolista en la contención de los costos de producción por la celebración de los salarios y, por tanto, en términos marxistas, el aumento de la tasa de plusvalía, significó que a cualquier precio, dado el margen disponible para el aumento de los costos de ventas (sin cortar los márgenes de beneficio) se expandió. Así, una parte cada vez mayor del costo total de los bienes se asoció con la promoción de las ventas en comparación con la producción de la mercancía. 13 Las implicaciones de esto para la estructura de valor de uso de la economía fueron profundas. "Uno de los resultados", afirmó, 
ha habido un aumento muy sustancial y progresiva de las ventas de costo, muy apreciablemente mayor que la inspección de los libros se muestran.Los productores han prestado atención continuamente más de las posibilidades de venta de sus productos, por lo que gran parte de lo que aparece en los libros como costo de producción adecuadamente se debe cargar a la producción de las apariencias vendible. La distinción entre mano de obra y el arte de vender ha sido progresivamente borrosa de esta manera, hasta que, sin duda, será verdad, ahora que la tienda de costo de muchos artículos producidos para el mercado se debe principalmente a cargo de la producción de las apariencias vendible. 14

Él vio esto como la aplicación, especialmente a la "moda de los" bienes paquete ":

El diseño y la promulgación de contenedores vendible, es decir, por no decir los recipientes, como va a vender el contenido de los méritos de los efectos visuales del contenedor, se ha convertido en un grande y, se dice, una rama lucrativa del negocio de la publicidad. Se emplea un número impresionante de artistas y "escritores de la copia", así como de los voceros ambulantes, manifestantes, los intérpretes;y más de un psicólogo de la eminencia ha sido contratado por las agencias de publicidad para la consulta y el asesoramiento crítico sobre las posibilidades de venta competitiva de los envases y las etiquetas de los rivales y los memorandos doctrinal que los adornan. El costo de todo esto es muy apreciable .... Es probablemente seguro decir que la cuenta de contenedores para la mitad de la tienda de costo de lo que propiamente se llama "bienes de paquete", y por algo que se aproxima a la mitad del precio pagado por el consumidor . En algunas líneas, sin duda, como, por ejemplo, en cosméticos y remedios caseros, se supera dicha proporción, por un margen muy importante. 15

El resultado de la infiltración de "el arte de vender" en la producción fue la proliferación de los derechos económicos de residuos definida por Veblen en La teoría de la clase ociosa como "gasto" que "no sirve a la vida humana o el bienestar humano en general." Hecho , gran parte de la demanda inicial de los bienes adquiridos bajo el capitalismo monopolista se debió a la "comparación odiosa moral", es decir,, Las distinciones de estatus derivadas de tener algo más allá del alcance de los demás, así como las diversas formas de "consumo conspicuo" y "derroche ostensible" asociadas con este. Cuanto más se puede mostrar la ostentación de la propia vida el prestigio social de la más alta. Publicidad de la empresa alienta este tipo de comparaciones odiosas en primer lugar entre los ricos y luego dentro de la clase media y trabajadora, a menudo, al infundir en la gente el miedo a la pérdida de estatus social. 16

Es fundamental entender que el problema planteado por Veblen, de la transformación del consumo y la distorsión de los valores de uso bajo el capitalismo no jugó ningún papel significativo en el trabajo anterior de Marx o de sus inmediatos seguidores (o incluso de la de otros del siglo XIX los críticos del sistema). Sin duda, Engels escribió que en el capitalismo ", el efecto útil" de un producto "se retira ahora a un segundo plano, y el único incentivo se convierte en la ganancia obtenida en la venta." 17Implícito en este punto de vista fue la idea de que los valores de uso puede estar subordinado a los valores de cambio y la estructura de consumo de las fuerzas de producción. Sin embargo, en ninguna parte en la capital de Marx se ofrece un análisis de la "interacción de la producción y el consumo de derivados del cambio técnico" y que acompaña la transformación de la estructura del valor de uso de la economía. La razón era que, en el siglo XIX el capitalismo competitivo, los bienes de los trabajadores de consumo (a diferencia de los bienes de lujo capitalista) no fueron aún el inmenso "esfuerzo de ventas", que iba a levantarse completamente sólo con el capitalismo monopolista. 18 Mientras que los residuos se común en el capitalismo competitivo-que surgen de la irracionalidad y duplicación inherentes a la competencia en sí, tales residuos no tienen el mismo "funcional" para la acumulación de papel que adquiriría más tarde bajo el capitalismo monopolista, donde el principal problema fue la eficiencia ya no de la producción, en el lado de la oferta, pero la generación de los mercados, en el lado de la demanda.Por esta razón, la publicidad y el marketing en general, junto con factores tales como la diferenciación del producto, sólo jugó un papel minúsculo en el siglo XIX. El análisis de estos desarrollos por lo tanto tuvo que esperar su aparición en el siglo XX. Este análisis se llevó a cabo por primera vez por Veblen, y luego-en una síntesis de Marx y Veblen en Baran y Sweezy capital monopolista en 1966.

Para Baran y Sweezy el principal problema bajo el capitalismo monopolista es la absorción de la enorme excedente económico resultante de la productividad en constante expansión del sistema. Este excedente económico podría ser absorbido en tres formas: el consumo capitalista, la inversión, o de residuos. 19 el consumo capitalista se vio limitado por la unidad a acumularse en la parte de la clase capitalista, mientras que la inversión se vio limitada por la saturación del mercado (debido principalmente a la represión de los salarios basada en el consumo y las condiciones de madurez industrial). Por lo tanto, el capitalismo en su fase monopolista se vio amenazada por un problema de los mercados y una tasa de disminución de la utilización tanto de la capacidad productiva y laboral para el empleo.20 En tales circunstancias, la profundización de la dependencia en materia de residuos económico sirvió para mantener a los mercados va, convirtiéndose en una parte necesaria de la economía de capitalismo monopolista.

Baran y Sweezy sostuvo que el derroche económico adopta diversas formas, en particular, el gasto militar y el esfuerzo de ventas, la que se incluyen: "La publicidad, la variación de los productos" apariencia y envase, "obsolescencia planificada", cambios en el modelo, planes de crédito, etc. "El esfuerzo de ventas precedido fase monopolista del capitalismo, pero sólo bajo el capitalismo monopolista que supone" dimensiones gigantescas ".

La forma más obvia de la campaña de ventas era de la publicidad por supuesto, que creció a pasos agigantados en el siglo XX. Tal vez la "función dominante" de la publicidad para el sistema, Baran y Sweezy observado, era "la de emprender, en nombre de los productores y vendedores de bienes de consumo, una guerra sin cuartel contra el ahorro y en favor del consumo". 21Sin embargo, la publicidad, reconocieron, era sólo la punta del iceberg cuando se trataba de marketing moderno, que hoy también incluye la focalización, la investigación la motivación, la gestión de productos, promoción de ventas y marketing directo. 22 De acuerdo con las comunicaciones Blackfriars, los Estados Unidos en 2005 gastado más de $ 1 billón, o alrededor de un 9 por ciento del PIB, en diversas formas de mercadeo. 23

Sin embargo, el principal impacto estructural de la campaña de ventas en el sistema de Baran y Sweezy, después de Veblen, se encontraba en "la emergencia de una condición en la cual los esfuerzos de ventas y producción se compenetran de tal manera que es virtualmente indistinguible. "Esto marcó" un cambio profundo en lo que constituye socialmente costos de producción necesarios, así como en la naturaleza del producto social en sí mismo. "Bajo estas circunstancias, los cambios constantes del modelo, la obsolescencia del producto, embalaje excesivo, etc, Todo servido para volver a ordenar las relaciones de consumo que alteran la estructura del valor de uso del capitalismo y la ampliación de los residuos incorporados dentro de la producción. Se estima que los cambios de modelo de automóvil sólo estaban costando al país alrededor de 2,5 por ciento de su PIB. En comparación con esto los gastos de los fabricantes de automóviles en la publicidad eran minúsculos. "En el caso de la industria del automóvil", escribió, "y sin duda hay muchos otros que son similares en este sentido, con mucho, la mayor parte de los esfuerzos de venta no se lleva a cabo por los trabajadores, obviamente, improductivos, como los vendedores y los textos publicitarios escritores, pero los trabajadores aparentemente productivas:. fabricantes de herramientas y matrices, delineantes, mecánicos, obreros de la cadena ", concluyeron," Lo que es seguro es la declaración negativa que, a pesar de su negatividad, constituye una de las ideas más importantes que se derivan de políticas economía:. una salida el volumen y la composición de los cuales son determinados por las políticas de maximización de beneficios de las corporaciones oligopólicas no corresponde a las necesidades humanas, ni los costos de la mínima cantidad posible de trabajo humano y el sufrimiento humano " 24

La adopción de una perspectiva relacionada, Michael Kidron estima conservadoramente en su capitalismo y la teoría de que en 1970, 61 por ciento de la producción de los EE.UU. podrían ser clasificados como económicos de residuos, es decir, el desvío de recursos a los militares, publicidad, finanzas y seguros, los residuos en los negocios, el consumo conspicuo de lujo, etc 25 Cada vez más, lo que se produce bajo el capitalismo monopolista eran formales o específicamente utilizar los valores capitalistas, el principal "utilidad" de la que estaba en el valor de cambio que generan para las empresas. 26

Criterios racionales de bienestar humano y el uso de los recursos, Baran y Sweezy afirma, requiere un enfoque totalmente diferente a la producción. Ya en 1957, en la economía política del crecimiento, Baran propuso que el excedente económico óptimo en una economía planificada sería menor que la del máximo potencial de excedente económico que requiere una menor tasa de crecimiento económico, debido, entre otras razones, a la necesidad de reducir ciertos "tipos nocivos de la producción ( la minería del carbón, por ejemplo). " 27 Del mismo modo Sweezy sostuvo en la década de 1970 que la necesidad de que todos los trabajadores a tener un coche para ir a trabajar no era un producto de la naturaleza humana, pero artificialmente generados como resultado de la totalidad "del automóvil e industrial "de la llamada" modernización "de la sociedad capitalista. El sistema de privatización (pero subvencionados con fondos públicos) el transporte "externalizados", tales como los costos de la contaminación del aire, el deterioro urbano, y las muertes de tránsito en el resto de la sociedad, generando enormes ganancias para las corporaciones. Por el contrario, una sociedad más racional sería producir valores de uso sociales: "funcional y estéticamente atractivo y duradero", encuentro las verdaderas necesidades humanas, utilizando "métodos de producción compatibles con los procesos de trabajo humanizado." 28

Otros pensadores en el mismo periodo desarrollado nociones relacionadas. John Kenneth Galbraith propuso su famosa tesis del "efecto dependencia" aplicable al capitalismo oligopólico en La sociedad opulenta en 1958. Argumentó que el propio proceso de "producción de bienes crea las necesidades que las mercancías se supone que satisface"-una tesis para derrocar la teoría neoclásica de la soberanía del consumidor. Joan Robinson en su conferencia Richard T. Ely de la American Economic Association en 1971 (con Galbraith en la silla) planteó la cuestión de la "segunda crisis de la teoría económica." Equivocadamente el supuesto de que Keynes había proporcionado la solución a "la primera crisis, "es decir, el nivel o la cantidad de producción, Robinson pasó a sostener que había llegado el momento de recurrir a la" segunda crisis ", es decir, la calidad o el contenido de la producción. La producción militar, la contaminación, la desigualdad y la pobreza se está generando no todos, sostuvo, a pesar de, sino porque de las estrategias adoptadas para ampliar el crecimiento capitalista. En el mismo año Barry Commoner en su libro The Closing Circlepuso de relieve los peligros ecológicos asociados, en particular, con la industria petroquímica, que según él estaba muy presente en una modalidad cada vez más tóxicos de la producción impulsado por las ganancias. 29

Los elementos de esta crítica general ecológica del capitalismo monopolista se juntaron en 1980 Allan Schnaiberg es tratado, el medio ambiente: del superávit a la escasez, uno de los fundadores de la sociología ambiental de obras. Ya en la década de 1970, los ambientalistas habían empezado a hablar de impacto ambiental como resultado de tres factores: la población, la riqueza (o consumo), y la tecnología, con los dos últimos factores, el consumo y la tecnología, de pie para el papel de la economía. 30 La estructura del libro Schnaiberg se deriva claramente de esto, con los capítulos dos al cinco de enfoque, sucesivamente, en la población, la tecnología, el consumo y la producción.Brillantez Schnaiberg fue recurrir a la economía política marxista y radical para mostrar que las tres primeras de estas estaban condicionadas por el cuarto, haciendo lo que él llamó "la cinta de la producción" el problema ambiental fundamental. Él escribió de la "cinta de correr el capital monopolista", e insistió: ". Tanto el volumen como fuente de producción de cinta ... es de alta energía monopolio del capital de la industria"

Para Schnaiberg, la fase monopolista del capitalismo estaba destinada a ahorrar mano de obra de alto consumo energético de producción. Con la constante desplazamiento de la mano de obra y la producción cada vez mayor excedente económico, que desbordó las arcas corporativas, el sistema genera un problema creciente de la demanda efectiva-que luego intentó resolver mediante la introducción de diversas medidas extraordinarias de expansión del consumo. Consumo contemporáneo, argumentó en términos Galbraithian, no reveló las preferencias de los consumidores tanto como los requisitos de rentabilidad de las empresas con las opciones del consumo limitado por el marketing moderno y la tecnología de la cinta. Conclusión realista Schnaiberg era que los intentos de abordar el problema ecológico, centrándose en la población, el consumo, o la tecnología inevitablemente no-ya que el verdadero problema era la cinta de la producción misma.31

La cinta de producción (o de acumulación), como hemos visto, puede ser explicado en términos de Marx, utilizando la fórmula general del capital-o 'MCM, que en el próximo período de producción, se convierte en M'-CM'', y en el período después de que M''-CM''', ad infinitum. Para Marx, el capital era un sistema de auto-expansión del valor. Tenía, como Sweezy fue decir, "no existe un mecanismo de frenado que no sea periódica averías económica." 32 Esta es la base de la crítica de estándares ecológicos dirigidos al capitalismo, que hace hincapié en el efecto de escala del crecimiento capitalista en relación con la limitada capacidad de carga de la Tierra . Por lo tanto, el que también se supone que para resolver el problema ecológico es necesario intervenir para frenar, detener, revertir y, eventualmente, desmantelar la cinta de correr, sobre todo en el centro del sistema.Sin embargo, la perspectiva de cinta estándar, si se toma por sí mismo, tiende a reducir el problema ecológico de una cuantitativa, restar importancia a los aspectos más cualitativos de la dialéctica, representada hoy por la promoción de valores de uso específicamente capitalista y de los residuos por lo tanto económico.

Aquí es conveniente destacar que el C en relación con la DM-D ', de pie para el aspecto de valor de uso concreto de la mercancía, se ha transformado en un control monopólico en un valor de uso específicamente capitalista, que podemos designar como C-K de pie la subordinación casi total del valor de uso al valor de cambio en el desarrollo de la materia prima. El problema de la DM-D 'se convierte en uno de los MC K-M', en la que el tanto cualitativos como cuantitativos de los problemas de acumulación / destrucción del medio ambiente se imponen a través de la creación de valores de uso formal. En productos envasados ​​de hoy, el paquete, diseñado para vender la mercancía y se incorporan en sus costos de producción, es ahora la mayor parte de la mercancía. Así, los vendedores de sopa Campbell comúnmente se refieren a la sopa como el sustrato, por sí sola.O para tomar un ejemplo más de importancia económica, desde 1930 el costo de producción del vehículo de motor ha sido sólo una pequeña parte del precio de venta final, la mayoría de las cuales está relacionada con la comercialización y distribución. Como Stephen Fox afirmó en su fabricantes de espejos: Una historia de la publicidad norteamericana, los coches de hoy son "de dos toneladas productos envasados, que varían poco por debajo de la piel de su estilo cada vez más extravagantes." El automóvil promedio se vende en los Estados Unidos hoy tiene un menor consumo de combustible que el Modelo T de Ford. 33 Todo esto sugiere que el valor de uso, C, asociado a las condiciones de producción en general, ha dado paso cada vez más bajo el capitalismo monopolista, al valor de uso específicamente capitalista, C K-incorporando todo tipo de características socialmente improductivas , con el objeto de generar mayores ventas, y por lo tanto la realización de ganancias, M '.

Es esta reducción incesante del consumo a las necesidades de la acumulación de capital por medio de la enajenación de valores de uso (por ejemplo,, Por lo que parte de envoltura de plástico de los costes de producción de una barra de pan) que se encuentra detrás de los peores aspectos de lo que se piensa erróneamente como "consumismo":. La demanda interminable de superfluo, incluso tóxicos, los productos asociados con la sociedad de usar y tirar de hoy 34 ¿De qué otra manera podemos explicar que, en todo el mundo, más de 500 millones de dólares y tal vez hasta un billón de bolsas de plástico (dado de forma gratuita) se consumen cada año, que unos 300 millones de kilos de envases se desechan cada año en los Estados Unidos y que el 80 por ciento de todas las mercancías de los EE.UU. se utilizan una vez y luego se desechan? Mucho de esto es los residuos tóxicos, los estadounidenses descarta siete billones de toneladas de PVC (policloruro de vinilo) de plástico, el plástico más peligrosos de productos al año. En 2008, el Centro de Salud, Medio Ambiente y de Justicia emitió un informe que indica que una cortina de ducha nueva corriente, que utiliza PVC de plástico, libera 108 compuestos volátiles por separado en el entorno del hogar más de veinte y ocho días de uso común, creando un nivel de estos compuestos que tenía dieciséis veces más allá de lo recomendado por los EE.UU. Green Building Council.35

Al margen de su naturaleza tóxica, el derroche económico y ecológico integrado en el proceso de producción y consumo es enorme. "Decir que" el capitalismo ha sido al mismo tiempo el más eficiente y el sistema productivo más derrochador de la historia "," Douglas Dowd escribió en el desperdicio de las Naciones Unidas, "es señalar el contraste entre la gran eficacia con la que una fábrica en particular la producción y paquetes de un producto, tales como pasta de dientes, y la ineficiencia artificial y masiva de un sistema económico que tiene la gente paga un precio para la crema dental más del 90 por ciento de lo que se debe a la comercialización, no la producción, del dentífrico. " 36

William Morris, que vio los comienzos del capitalismo monopolista, se refirió a "la masa de cosas que ningún hombre cuerdo podría desear, pero que hace que nuestro trabajo inútil y vende." 37Hoy en día tenemos que reconocer que muchos de estos bienes superfluos llevar a enormes costos para el medio ambiente y la salud humana. De hecho, muchos de nuestros valores de uso más común, como plebeyo explicó, son los productos de la química moderna, la introducción de productos químicos sintéticos que son carcinógenos, mutágenos y teratógenos en la producción, el consumo y el medio ambiente. Estos productos son baratos de producir (por ser la energía y química intensiva, no mano de obra), que venden, y que generan altos márgenes de beneficio para las corporaciones. El hecho de que muchos de ellos son prácticamente indestructibles (no biodegradables) y si es incinerado para evitar que los vertederos abrumadora-emiten dioxinas y otros tóxicos mortales, es visto por el sistema económico como simplemente fuera de lugar. 38

A la vista de estas contradicciones, economista radical Juliet Schor ha escrito sobre la "paradoja de la materialidad", que sugiere que las personas en nuestra sociedad no son demasiado materialistas, sino que no son materialistas suficiente.Ya no retener, la reutilización, y productos de reparación, porque se nos ha enseñado a esperar que se descompongan o se desmoronan debido a la obsolescencia del producto, y luego rápidamente para deshacerse de ellos. De hecho, como sociedad, tenemos que quedar atrapados en un patrón aún más profundo de la obsolescencia psicológica, promovida por el marketing moderno, que nos anima a tirar lo que sólo hemos comprado tan pronto como ya no es "nuevo". 39

El significado de la revolución

La crítica ecológica generada por el siglo XX la teoría del capital monopolista-el contorno desnudo de la que he querido presentar aquí sólo agrega fuerza adicional a la clásica crítica ecológica de Marx del capitalismo. Cada día estamos destruyendo más y más riqueza pública-aire, agua, tierra, los ecosistemas, las especies en la búsqueda de la riqueza privada, lo que convierte el consumo en un simple apéndice de la acumulación, teniendo así en las formas más distorsionado y destructivo.

La brecha metabólica en la relación de la humanidad a la tierra que describe Marx en el siglo XIX se ha convertido en múltiples divisiones ecológica transgredir los límites entre la humanidad y el planeta. No es sólo la escala de producción, pero aún más la estructura de producción que está en falta en la versión actual de la Raubbau capitalista. "Tal es la dialéctica del proceso histórico", escribió Baran, "que en el marco del capitalismo monopolista de la más abominable, las características más destructiva del orden capitalista convertido en los cimientos mismos de su continua existencia, al igual que la esclavitud era la condición sine qua no de su aparición ". 40

Se trata de la necesidad histórica de luchar contra la destrucción absoluta del sistema del capital en esta etapa-que sustituye, como Marx previó, con una sociedad de la igualdad sustantiva y la sostenibilidad ecológica, que, estoy convencido, que constituye el significado esencial de la revolución en nuestra tiempo.-

 John Bellamy Foster 

Notas: 

1.↩ Paul Hawken, Amory Lovins y L. Hunter Lovins, Natural Capitalism (Nueva York: Little, Brown and Co., 1999), L. Hunter Lovins y Cohen Boyd, el clima del capitalismo (Nueva York: Hill and Wang, 2011) .

2.↩ Marx y Engels, Collected Works (Nueva York: International Publishers, 1975), vol. 1, 224-63, Franz Mehring, Karl Marx (Ann Arbor: University of Michigan Press, 1979), 41-42.

3.↩ Karl Marx, Early Writings (London: Penguin, 1974), 309-22; Karl Marx, El Capital, vol. 3 (London: Penguin, 1981), 754.

4.↩ James Maitland, conde de Lauderdale,Una investigación sobre la naturaleza y origen de la riqueza pública y sobre los medios y las causas de su aumento (Edimburgo: Archibald Constable and Co., 1819), 37-59; Lauderdale Notas sobre Adam Smith, ed. Chuhei Sugiyama (Nueva York: Routledge, 1996), 140-41.

5.↩ Karl Marx, Miseria de la filosofía (Nueva York: International Publishers, 1964), 35-36.

6.↩ Marx, El Capital, vol. 3, 180.

7.↩ Karl Marx y Federico Engels, Obras Escogidas en un solo volumen (New York: International Publishers, 1968), 90; Karl Marx, Grundrisse (London: Penguin, 1973), 408; Allan Schnaiberg, el medio ambiente: del superávit de la escasez (Nueva York: Oxford University Press, 1980), 220-34.

8.↩ Ernest Mandel, la teoría económica marxista (New York: Monthly Review Press, 1968), vol. 1, 295.

9.↩ Karl Marx, El Capital, vol. 1 (London: Penguin, 1976), 283, 290, 348, 636-39, 860; Marx, El Capital, vol. 3, 911, 949, 959. En Marx y la termodinámica ver a Paul Burkett y John Bellamy Foster, "Metabolismo, energía y entropía en la crítica de Marx de la economía política," Teoría y Sociedad, 35, no. 1 (febrero de 2006), 109-56.

10.↩ en determinados puntos de vista ecológico de Marx en estas áreas véase John Bellamy Foster, La ecología de Marx (New York: Monthly Review Press, 2000), 165-66, 169. Engels y Marx abordó la cuestión de los cambios climáticos locales, principalmente en relación a los cambios de temperatura y precipitación resultante de la deforestación.Véase "Notas sobre Carl Fraas en Karl Marx y Federico Engels, MEGA IV, 31 (Amsterdam: Akadamie Verlag, 1999), 512-15; Paul Hampton," El marxismo clásico y los impactos climáticos ", los trabajadores Engels Libertad, 05 de agosto 2010 , http://workersliberty.org , Clarence J. Glacken, "evolución de las ideas del mundo habitable", en Carl O. Sauer, Bates Marston, y William L. Thomas, Jr., eds, el papel del hombre en el rostro cambiante. de la Tierra (Chicago: University of Chicago Press, 1956), 77-81.

11.↩ Sobre la relación de la ecología de Marx a la evolución científica posterior véase John Bellamy Foster, La Revolución Ecológica (New York: Monthly Review Press, 2009), 153-60.El argumento de Liebig-Marx sobre el metabolismo ecológico de Marx fue muy influyente en las discusiones políticas económicas a través del final del siglo XIX, por ejemplo, en la obra de August Bebel y Karl Kautsky, pero fue perdido de vista durante la mayor parte del siglo XX (un excepción de K. William Kapp en Los costes sociales de la Empresa Privada [Cambridge, Massachusetts, Harvard University Press, 1950], 35-36).

12.↩ Thorstein Veblen, ausencia de los propietarios y empresas de negocios en los últimos tiempos (Nueva York: Augustus M. Kelley, 1964), 127, 168, 171 a 72, 190.

13.↩ Ibid, 285-88, 299-300.

14.↩ Ibid, 300.

15.↩ Ibid, 300-301.

16.↩ Thorstein Veblen, Teoría de la clase ociosa (Nueva York: New American Library, 1953), 78-80; Veblen, ausencia de los propietarios, 309.

17.↩ Marx y Engels, Collected Works, vol. 25, 463.

18.↩ Paul M. Sweezy, "Cars y las Ciudades", Monthly Review, 24, no. 11 (abril 1973), 1-3, Paul A. Baran y Paul M. Sweezy, Monopoly Capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1966), 131 a 32.

19.↩ Baran y Sweezy, Monopoly Capital, de 79 años.

20.↩En "La tasa baja de la utilización en el capitalismo" ver István Mészáros, Más allá del Capital (Nueva York: Monthly Review Press, 1995), 547-79.

21.↩ Baran y Sweezy, Monopoly Capital, 114-15, 128. Concepto de Baran y Sweezy de despilfarro económico (basado en el análisis de Marx del trabajo improductivo) era complejo, teniendo en cuenta dos cosas: (1) de residuos tal como la percibe desde el punto de vista del capital en general (pero no reconocido como tal por el capitalista individual), y (2) los residuos desde la perspectiva de una sociedad racional, lo que representa el punto de vista de la sociedad en su conjunto (equivalente a la definición de Veblen). Para una discusión detallada, véase John Bellamy Foster, La teoría del capitalismo monopolista (New York: Monthly Review Press, 1986), 97-101.

22.↩ Para un análisis exhaustivo del marketing moderno ver a Michael Dawson, La trampa de consumo (Urbana: University of Illinois Press, 2003).

23.↩ métricas de negocio 2.0 y de Inteligencia de Mercados ", ha superado el gasto de marketing EE.UU. $ 1 billón en el 2005", junio 26, 2006, http://metrics2.com ; Dawson, La trampa de los consumidores, 1. La estimación de Blackfriars Comunicaciones es claramente una subestimación enorme, ya que no están incorporando el efecto completo de gestión de producto, es decir, la penetración de la campaña de ventas en el proceso de producción.

24.↩ Baran y Sweezy, Monopoly Capital, 131, 137-39. Se podría argumentar que el argumento de Baran y Sweezy (como Veblen) se dirigió a la crítica del capitalismo desde el punto de vista de una sociedad socialista racional, en línea con lo que llamaron "la confrontación de la realidad con la razón" (Monopoly Capital, 134) y no fue, por tanto, un argumento ecológico per se.Sin embargo, es precisamente esta "confrontación de la realidad con la razón" que hoy une a los argumentos a favor de la ecología y el socialismo. Véase, por ejemplo, Paul M. Sweezy, "Capitalismo y medio ambiente," Monthly Review 41, no. 2 (junio de 1989), 10-10.

25.↩ Michael Kidron, el capitalismo y la teoría de (Londres: Pluto Press, 1974), 35-60.

26.↩ Henryk Szlajfer ", Residuos, la teoría marxista, y capital monopolista", en John Bellamy Foster y Szlajfer Henryk, ed, la tambaleante economía (New York: Monthly Review Press, 1984), 302-04, 310-13, John Bellamy. Foster, La teoría del capitalismo monopolista (New York: Monthly Review Press, 1986), 39-42.

27.↩ Paul A. Baran, La economía política del crecimiento (New York: Monthly Review Press, 1957), de 42 años.

28.↩ Paul M. Sweezy, "Comentario", en Assar Lindbeck, La economía política de la Nueva Izquierda (New York: Harper and Row, 1977), 144-46.

29.↩ John Kenneth Galbraith, La sociedad opulenta (Nueva York: New American Library, 1984), 121-23; Joan Robinson, Contribuciones a la Economía Moderna (Oxford: Blackwell, 1978), 1-13; Barry Commoner, El círculo de cierre (Nueva York: Alfred A. Knopf, 1971).

30.↩ Esta fue la famosa "fórmula IPAT": Impacto = Población x Riqueza x Tecnología. En la historia de la fórmula IPAT ver Marian R. Chertow, "La ecuación IPAT y sus variantes: los cambios de opinión de la tecnología y el impacto ambiental" Diario de Ecología Industrial 4, no. 4 (octubre de 2000), 13-29.

31.↩ Schnaiberg, Medio Ambiente, 245-47; John Bellamy Foster, Brett Clark y Richard York, The Rift Ecológico (New York: Monthly Review Press, 2010), 193-206. Análisis Schnaiberg, mientras que la elaboración en gran medida de la economía política marxista, nunca abordó directamente el problema fundamental de la interpenetración de los esfuerzos de ventas y producción planteadas por Veblen y Baran y Sweezy. En trabajos posteriores, su modelo fue de-historizado y reducido a una más cosificada, la forma mecánica, con la conexión a la teoría marxista del capital monopolista, e incluso la crítica del capitalismo en sí, de forma sistemática de subrayado. Por lo tanto, en su último libro publicado, Kenneth A. Gould, David N. Pellow, y Allan Schnaiberg, la cinta de la Producción (Boulder: Paradigma Editores, 2008)-el capitalismo sólo hace un cameo. Sin embargo, nunca repudió Schnaiberg sus primeros puntos de vista y siguió tratando el medio ambiente como por su contribución clásica, fundamental.

32.↩Paul M. Sweezy, "El socialismo y la ecología," Monthly Review 41, no. 4 (septiembre de 1989), 7.

33.↩ Dawson, La trampa de los consumidores, 88-92; Douglas Dowd, la pérdida de las Naciones Unidas (Boulder: Westview Press, 1989), 65-66; Stephen Fox, los fabricantes de Espejo: Una historia de la publicidad norteamericana y sus creadores (New York: William Morrow, 1984), 173; "kilometraje de un vehículo: 1908 Ford modelo T-25 MPG 2008 EPA MPG Media Todos los coches-21", http:/ / wanttoknow.info , Administración de Investigación y Tecnología Innovadora, Oficina de Estadísticas de Transporte, Mesa, 23.4, "La eficiencia de combustible promedio de los vehículos de servicio ligero EE.UU.," www.bts.gov. Baran y Sweezy hace referencia en el capital monopolista, 136-37, a la disminución del consumo de combustible de los automóviles EE.UU. 1939 a 1.961.

34.↩La evolución de la fabricación de pan bajo el capitalismo monopolista, incluyendo el cambio de envoltorios de pan, fue utilizado por Baran para explicar cómo el esfuerzo de ventas, el derroche y los gastos improductivos se construyen en el proceso de producción del capital monopolista. Ver Baran, La economía política del crecimiento, xx.

35.↩ Susan Freinkel, Plásticos: Una historia de amor tóxico (Boston: Houghton Mifflin, 2011), 145-46; Annie Leonard, The Story of Stuff (New York: Free Press, 2010), 68-71; Heather Rogers, "basura del capitalismo Verde de Comercio, "en Leo Panitch y Colin Leys, eds, Socialist Register, 2007 (Nueva York: Monthly Review Press, 2007)., 231.

36.↩ Douglas Dowd, la pérdida de las Naciones Unidas (Boulder: Westview Press, 1989), de 65 años.

37.↩ William Morris,Noticias de ninguna parte y Escritos seleccionados y Diseños (London: Penguin, 1962), 121-22.

38.↩ Commoner, El círculo de cierre, 138-41, véase también John Bellamy Foster, El Planeta Vulnerable (New York: Monthly Review Press, 1994), 112-18.

39.↩ Juliet Schor, Plenitud (New York: Penguin, 2010), 27, 40-41. Véase también Raymond Williams, problemas en el materialismo y la Cultura (Londres, Verso, 1980), 185.

40.↩ Baran, La economía política del crecimiento, xv.-.